Volvo Trucks y la electromovilidad: los avances logrados, qué falta y el futuro del diésel en el transporte

7 diciembre 2019
Federico Reser, Product Manager de Volvo Trucks Argentina explicó la visión de la compañía en cuanto a la electrificación del transporte, los temas a resolver y la continuidad de los motores de combustión de cara a los próximos años, aspectos en los que la marca sueca es referente a nivel mundial.
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Así como en los autos, la electrificación a gran escala está llegando también a los camiones y buses. Luego de varios años de investigaciones y pruebas, ya son varios los productos del segmento de los pesados que ofrecen una versión o un modelo en particular 100% eléctrico. Volvo Trucks es una de las compañías que más ha avanzado en este aspecto y lanzó este año en Europa los nuevos FL y FE totalmente eléctricos, pensados para tareas de distribución de corta y media distancia. Pero eso no es todo: la marca sueca también está trabajando en avanzados sistemas de conducción autónoma que ya operan en el rubro de la minería –como es el caso de los FH en Noruega- y en el puerto de Gotemburgo, donde se está probando la futurista VERA, un camión eléctrico sin cabina que traslada contenedores y otras cargas sin ningún tipo de intervención humana.

Por estas razones, la firma escandinava es una de las referentes en cuanto a electromovilidad y a lo que será el futuro del transporte. En ese sentido, Ferico Reser, Product Manager de Volvo Trucks Argentina, brindó su punto de vista sobre lo que vendrá en los próximos años y los temas que aún quedan por resolver:

La electrificación a futuro: qué falta para que sea 100% sustentable

Tal como señalamos al principio de la nota, ya es un hecho concreto la llegada de camiones eléctricos, especialmente en ámbitos urbanos, donde serán muy requeridos debido a las cada vez más estrictas normativas de emisiones. Pero por más de que durante su funcionamiento no emiten CO2, muy probablemente, la fuente de la cual proviene la electricidad para cargar sus baterías sí utilicen algún recurso no renovable o sí emitan algún tipo de contaminación. Ese y el necesario desarrollo de una infraestructura acorde para su abastecimiento, son los dos grandes desafíos en los que tanto los fabricantes como los gobiernos deben trabajar:

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“Por un lado, si bien es cierto que el aporte de la electromovilidad al cuidado del medioambiente es innegable no se lo debe tomar en forma aislada. Debemos entenderlo, si o sí, en el marco de la matriz energética del país o región en el que el sistema pretenda desarrollarse. Esto porque mientras los vehículos de esta clase no emiten, si las fuentes de energía de la que se proveen no han avanzado hacia soluciones limpias, muy probablemente lo que se gane por un lado se perderá por el otro.

Otro aspecto que baña de realismo nuestras ensoñaciones es que la electromovilidad, con las soluciones actuales, sólo alcanza a ser eficiente a baja escala, es decir aplicada a distancias menores. Esto porque en tanto aumenta la cantidad de kilómetros a recorrer, se impone la necesidad de más estaciones de recarga, es decir que sube el nivel de demanda en materia de infraestructura y tecnología.

Por lo tanto, se necesita una estrategia integrada en la cual la electromovilidad sea parte de una planificación que incluya la descentralización de la producción energética, los sistemas de almacenamiento de la electricidad, los edificios eficientes, entre otros. No es, por lo tanto, tarea sólo de una marca, o de un gobierno. Deben involucrarse ambos, además de las terminales, los proveedores de energía eléctrica y de tecnología, los usuarios. Se necesita imperiosamente un trabajo en conjunto”, explicó al respecto el directivo.

Asuntos pendientes:

Adicionalmente a las problemáticas mencionadas anteriormente, otro tema pendiente que está relacionados a ellas es el costo: el punto crítico de los vehículos eléctricos viene siendo su autonomía y el costo de sus baterías. Para que su rendimiento mejore y los precios bajen es necesario que aumente la oferta y que desde los gobiernos también impulsen este tipo de energía:

“La realidad, entonces, es que la electromovilidad, en materia urbana, está cada vez más cerca, pero en larga distancia y en transporte pesado, falta. La industria, en general, se enfrenta a la disyuntiva del huevo y la gallina: cuesta avanzar si no se bajan los costos y si no se avanza, en investigación y desarrollos, no se bajan los costos. Los costos bajaran también a la par de los volúmenes producidos, antes que esto suceda, para fomentar la electromovilidad es imprescindible hablar de incentivos fiscales para las empresas precursoras y de desgravámenes de derechos aduaneros”, analizó Reser.

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La situación del diésel:

Aunque la electricidad aparece como la solución más efectiva para aplicaciones de corta y media distancia, el diésel aún resulta imprescindible en larga distancia, por lo que el desarrollo de camiones con motores de combustión tampoco puede detenerse, enfocándose especialmente en su eficiencia.

Al respecto, el ejecutivo opinó: “Mientras tanto, aunque visualizamos claramente que el futuro pasa por la electromovilidad, el transporte basado en diesel ha aumentado su capacidad de carga por camión hasta en un 80%, con un ahorro del 40%. Contra eso también tenemos que competir. O sea, «el viejo» diesel, mientras tanto, nos pone la vara más alta. Ni hablar si se confrontan las soluciones basadas en gas, que también están en desarrollo. Pero, como el diesel, el gas también es finito. La electricidad, en tanto, puede ser creada de distintas maneras y en forma ilimitada pero, por ahora, todavía no se debate lo suficiente, sobre cuál es el destino final de las baterías. ¿Se ve la complejidad del problema? Otra vez, se hace imperiosa la concurrencia de distintos actores. En Volvo nos hacemos responsables de las baterías de todos los vehículos eléctricos que comercializamos y hoy las mismas tienen una segunda vida útil y se utilizan para almacenar energía en edificios de construcción”.

La visión de Volvo:

Teniendo en cuenta los avances logrados y los temas que todavía requieren de un mayor desarrollo para encontrar una solución acorde, la marca ya tiene definido un rumbo a futuro:

“En Volvo nos encontramos en un franco proceso de transición hacia la electromovilidad, o lo que es lo mismo, hacia el desarrollo de una flota totalmente eléctrica que dé forma, en el futuro, a un nuevo paradigma de transporte: más silencioso, más limpio y más sostenible.

Estamos viviendo un momento realmente disruptivo, donde una marca que hoy sea líder, puede no serlo si pierde el tren de estos desarrollos. La buena noticia, para nuestra marca, es que seguimos liderando los cambios y, aunque hoy por hoy, la tecnología más eficiente y rentable aun no sea la basada en las soluciones eléctricas, seguimos ese camino en pos del presente y el futuro”, afirmó Reser.

 

 

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publicado por Jonathan Romero Camiones, Volvo el 7 de diciembre de 2019

1 Respuesta

  • Comentarios1
  1. Luis B. dice:

    Nada que ya no sepamos … No hubo ninguna novedad … Me resulta llamativo que ningún vehículo tenga algo parecido a un generador de bajísima potencia y ultra alto rendimiento (diesel), de pequeño tamaño y desmontable cada vez que se lo desee para cargar baterías en unas pocas horas …

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