De Brasil a toda la región: la planta de GM en Gravataí alcanzó los 5.000.000 de vehículos producidos y se prepara para una nueva etapa tecnológica
General Motors celebró un nuevo capítulo en la historia de su operación industrial en Brasil al alcanzar la producción de 5.000.000 de vehículos en su planta de Gravataí, ubicada en el estado de Rio Grande do Sul. El ejemplar que marcó este importante récord fue un Chevrolet Sonic RS, el nuevo crossover de la marca que recientemente se incorporó a la línea de montaje y que representa la más reciente apuesta de la compañía para el mercado regional.
Inaugurada en julio de 2000, la planta nació con una misión muy concreta: fabricar el Chevrolet Celta, un modelo que marcó una nueva etapa para la marca en Brasil y que también significó la apertura de la primera fábrica de la compañía fuera del estado de São Paulo. A lo largo de más de dos décadas, el complejo fue ampliando sus capacidades productivas y adaptándose a los cambios del mercado, incorporando nuevos procesos industriales y sucesivas generaciones de vehículos. Tras el Celta llegaron el Prisma, el exitoso Onix, el Onix Plus y ahora el Sonic, consolidando una trayectoria que ya supera el cuarto de siglo.

Uno de los aspectos que convirtió a Gravataí en una planta referente fue su innovador concepto de parque industrial integrado. Desde sus inicios, los principales proveedores fueron instalados dentro del mismo predio, permitiendo que componentes como neumáticos, ruedas, sistemas eléctricos y otras piezas lleguen prácticamente listos para ser ensamblados. Este modelo redujo significativamente los tiempos logísticos y mejoró la eficiencia de la producción, una estrategia que luego sería replicada en otros complejos industriales.
El crecimiento de la fábrica estuvo acompañado por sucesivos planes de inversión. En 2006 aumentó su capacidad para fabricar hasta 230.000 unidades anuales con la incorporación del Prisma, mientras que en 2010 volvió a expandirse para recibir el proyecto Onix, modelo que cambiaría la historia de Chevrolet en Brasil al convertirse durante seis años consecutivos en el automóvil más vendido del país. Posteriormente, entre 2019 y 2020, la llegada de la plataforma GEM dio lugar a una nueva generación de vehículos del segmento B con mejoras en seguridad, comportamiento dinámico y calidad de fabricación.

En los últimos años, Gravataí continuó evolucionando hacia el concepto de Industria 4.0. La planta incorporó cientos de robots, sistemas inteligentes de control, sensores láser para verificar dimensiones en tiempo real y tecnologías capaces de supervisar electrónicamente cada etapa del ensamblaje, incluso el torque aplicado a cada tornillo. Además, cuenta con un área específica para la fabricación de piezas plásticas mediante procesos completamente digitalizados, mientras que la línea de producción puede ensamblar hasta 63 vehículos por hora.
La llegada del Sonic también impulsó un nuevo ciclo de inversiones. En 2024, General Motors anunció un desembolso de 1.200 millones de reales destinado a modernizar las instalaciones, actualizar la producción del Onix y Onix Plus y preparar la fabricación del entonces denominado Proyecto Carbon, nombre interno utilizado durante el desarrollo del crossover.

De cara al futuro, todo indica que la próxima gran transformación de Gravataí estará vinculada a la electrificación. Según trascendió en medios brasileños, la Tracker sería el primer vehículo producido en esa planta en incorporar un sistema mild-hybrid de 48V, una tecnología que permitirá reducir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes mediante la asistencia de un pequeño motor eléctrico al propulsor de combustión. De concretarse, marcará el inicio de una nueva etapa para una de las fábricas más importantes de General Motors a nivel regional e incluso global.






















