Adiós PureTech: Peugeot quiere dar vuelta la página y asegura que su nuevo motor 1.2 Turbo 100 superó más de 3.000.000 de kilómetros de prueba
Hace unos meses atrás anticipamos que Stellantis finalizó el desarrollo de un nuevo motor naftero 1.2 turbo pensado especialmente para el mercado europeo y con el que quería olvidar al polémico y problemático PureTech 1.2 y su correa bañada en aceite. Ahora llegó el momento de su debut, en los Peugeot 208 y 2008 comercializados en el Viejo Continente y, para intentar recuperar la confianza de los usuarios luego de los inconvenientes de confiabilidad que afectaron a la generación anterior, explicaron todas las claves de su nuevo propulsor.

Desarrollado de manera conjunta entre los centros de ingeniería que la compañía posee en Francia, Alemania e Italia. A diferencia de la generación previa, esta nueva mecánica recibió una profunda revisión estructural y tecnológica, enfocada principalmente en mejorar la durabilidad y reducir el mantenimiento. Una de las modificaciones más importantes es el reemplazo de la antigua correa de distribución por una cadena de nueva generación, diseñada para funcionar durante toda la vida útil del vehículo sin necesidad de reemplazo periódico. Según Peugeot, este sistema también contribuye a reducir la fricción interna y mejorar el nivel de insonorización.
Otro de los aspectos trabajados por los ingenieros fue el refinamiento mecánico. Como ocurre habitualmente con los motores tricilíndricos, las vibraciones suelen ser uno de los puntos más cuestionados por los usuarios. Para solucionarlo, la compañía incorporó un eje de equilibrado específico que permite neutralizar gran parte de esas vibraciones y lograr un funcionamiento más suave y silencioso, acercando el comportamiento del motor al de un cuatro cilindros convencional.

En cuanto al rendimiento, el nuevo propulsor mantiene la cilindrada de 1.2 litros y entrega 100 CV junto con un torque de 205 Nm disponible desde bajas revoluciones. La marca asegura que el conjunto ofrece una respuesta ágil tanto en ciudad como en ruta, gracias a la incorporación de un turbocompresor de geometría variable y a la utilización del ciclo Miller, una tecnología que optimiza la apertura de válvulas para mejorar la eficiencia térmica y reducir el consumo de combustible.
La actualización también incluye un nuevo sistema de inyección directa de alta presión que trabaja a 350 bares, permitiendo optimizar la combustión y disminuir emisiones contaminantes. Además, se rediseñaron componentes clave como pistones, aros, lubricación interna y bomba de aceite, logrando reducir el desgaste mecánico hasta en un 80%, según datos de la compañía. Antes de su lanzamiento, el motor fue sometido a más de 30.000 horas de ensayos y acumuló más de 3 millones de kilómetros de pruebas en condiciones reales. Como respaldo, la marca ofrecerá una garantía de hasta 8 años o 160.000 kilómetros a través del programa Peugeot Care.

Como ya hemos aclarado en otros artículos, el motor Turbo 100 formará parte de la gama europea de Stellantis, mientras que en nuestra región, el grupo continúa apostando por los propulsores de la familia GSE -de origen ex FCA-, como los ya conocidos Firefly 1.0 y 1.3 y sus derivados turbo, que no vienen presentando mayores inconvenientes hasta el momento. Sí podría llegar este nuevo impulsor en algunos productos o versiones importadas del Viejo Continente.
Fotos: Motor.es





















