El próximo paso: General Motors prepara su plataforma eléctrica de cuarta generación con un 20% más de autonomía

GM nueva generación plataforma EV

General Motors avanza en el desarrollo de su plataforma de vehículos eléctricos de cuarta generación, una arquitectura concebida para modelos de mayor volumen y con el objetivo de mejorar la autonomía, la eficiencia y la competitividad económica. La propuesta reunirá nuevas baterías, sistemas de propulsión optimizados y una arquitectura electrónica más avanzada, además de incorporar una evolución de sus tecnologías de asistencia a la conducción, como Super Cruise.

Uno de los principales cambios estará en la forma de diseñar los vehículos. En lugar de avanzar mediante etapas consecutivas, en las que cada equipo espera a que el anterior termine su trabajo, GM implementará un esquema de desarrollo simultáneo que permitirá a diseñadores, ingenieros y especialistas en producción colaborar desde las primeras fases. Con herramientas de modelado y simulación, los equipos podrán analizar cientos de miles de alternativas antes de fabricar prototipos, con la expectativa de reducir hasta un 50% el ciclo tradicional de desarrollo, que actualmente puede extenderse durante cinco años.

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Esta metodología también se aplicará a la eficiencia energética. Según la compañía, la combinación de nuevas celdas prismáticas, motores eléctricos de última generación y mejoras aerodinámicas permitirá obtener aproximadamente un 20% más de autonomía por cada kWh consumido respecto de los vehículos eléctricos actuales de GM. El enfoque contempla optimizar el conjunto del vehículo para reducir peso, mejorar la resistencia estructural y aprovechar mejor cada componente, con beneficios tanto para el rendimiento como para los costos.

En el apartado de las baterías, la principal novedad será la incorporación de la química rica en litio y manganeso (LMR), que GM prevé utilizar en sus modelos eléctricos de mayor volumen. Las celdas serán producidas por Ultium Cells, la empresa conjunta de General Motors y LG Energy Solution, en sus instalaciones de Spring Hill, Tennessee. La marca sostiene que esta tecnología puede alcanzar una densidad energética un 33% superior a la de las baterías de litio-ferrofosfato (LFP), lo que permitiría ofrecer más autonomía con un paquete de menor tamaño y peso, manteniendo un costo comparable.

El desarrollo de esta química también se benefició de la simulación computacional: antes de construir un prototipo físico, GM evaluó más de 300.000 diseños de celdas. Para el paquete de baterías destinado a la nueva plataforma, el proceso avanzó desde el concepto inicial hasta la aprobación formal del programa en apenas un mes. A esto se suma una nueva familia de motores eléctricos y sistemas de electrónica de potencia que reduce un 40% la cantidad de piezas de cada unidad motriz. La simplificación permite disminuir el peso y las dimensiones del conjunto, liberar espacio para los ocupantes y el equipaje y reducir la complejidad de fabricación.

GM nueva generación plataforma EV

La arquitectura eléctrica y de cómputo también tendrá un papel central. GM anuncia una capacidad de procesamiento 40 veces superior a la de sus actuales vehículos eléctricos y una reducción del 30% en el cableado, gracias a una menor cantidad de módulos de control. Esta base tecnológica facilitará futuras actualizaciones de software, una gestión energética más eficiente y respuestas más rápidas de las pantallas y los comandos por voz, además de permitir mejoras continuas en servicios como OnStar y sistemas de asistencia como Super Cruise.

La transformación alcanzará también a las fábricas. Mediante modelos digitales, los equipos podrán simular procesos de producción, evaluar la ubicación de los dispositivos y detectar posibles riesgos de seguridad o ergonomía antes de instalar los equipos físicos. Una vez iniciada la fabricación, PlantBrAIn, la plataforma de inteligencia industrial de GM, combinará información de cada planta con modelos computacionales para optimizar el ensamblaje de vehículos y baterías. La automotriz ya registra avances concretos: este enfoque permitió acelerar un 30% el proceso en sus líneas de ensamblaje de paquetes de baterías y también se utiliza en áreas como estampado, fundición, soldadura y pintura.

Por último, los propios vehículos contribuirán a simplificar su fabricación. Gracias a la nueva arquitectura electrónica, podrán comprobar automáticamente sus conexiones eléctricas mientras recorren la línea de montaje, eliminando la necesidad de realizar una validación final por separado una vez terminado el proceso. Con estas soluciones, GM busca integrar el diseño, la ingeniería y la producción en un sistema más ágil, eficiente y preparado para futuras actualizaciones.

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