Evolución constante: General Motors acelera su estrategia de inteligencia artificial y prepara una nueva generación de vehículos conectados con OnStar AI

GM OnStar

General Motors está profundizando la incorporación de inteligencia artificial (IA) en distintas etapas de su actividad, desde el diseño y la fabricación hasta la experiencia de conducción y los servicios conectados. La estrategia apunta a desarrollar vehículos con mayores capacidades tecnológicas, acortar los plazos de lanzamiento y extender soluciones que hasta ahora estaban asociadas a productos de alta gama a una parte más amplia de su portfolio. Para conseguirlo, la compañía trabaja sobre plataformas informáticas compartidas, herramientas de simulación y sistemas de software capaces de evolucionar mediante actualizaciones.

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Uno de los objetivos centrales es reducir aproximadamente a la mitad el tiempo necesario para desarrollar un vehículo, un proceso que actualmente demanda entre cuatro y cinco años. Para ello, GM busca integrar desde las primeras etapas las tareas de diseño, ingeniería y fabricación mediante un entorno digital común. La compañía ya aplicó este enfoque al desarrollo de baterías con química rica en litio y manganeso (LMR): según informó, evaluó virtualmente más de 300.000 diseños antes de construir un prototipo físico y logró avanzar desde el concepto inicial hasta la aprobación formal del programa en apenas un mes. Esta metodología también forma parte del desarrollo de su plataforma de vehículos eléctricos de cuarta generación, que incorpora baterías orientadas a equilibrar autonomía y costos, además de nuevos sistemas de propulsión con un 40% menos de componentes que los actuales. La reducción de piezas busca disminuir el peso y liberar espacio para los pasajeros y el equipaje.

En simultáneo, GM está desarrollando una arquitectura eléctrica e informática centralizada que permitirá gestionar múltiples funciones del vehículo desde una unidad de procesamiento de alto rendimiento. El sistema integra capacidades relacionadas con la percepción del entorno, la propulsión, la seguridad activa y el control del chasis, y ofrece una capacidad de cálculo 40 veces superior a la de las plataformas actuales. También reduce un 30% la longitud y el peso del cableado y mejora hasta un 50% la velocidad de conexión celular. La arquitectura debutará en el Cadillac Escalade IQ en 2028 y luego se extenderá a SUV’s grandes, pick ups de combustión de mayor volumen, crossovers de tres filas de asientos y eléctricos de nueva generación. Entre los productos mencionados por la compañía se encuentra la Chevrolet Silverado. La base informática común también permitirá incorporar futuras funciones de inteligencia artificial y conducción autónoma.

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Otro de los ejes de esta transformación es OnStar, que cumple 30 años y conecta actualmente a más de 12 millones de suscriptores en 22 mercados. GM busca convertir el servicio en una plataforma de asistencia más personalizada, capaz de combinar información del vehículo en tiempo real, contexto de uso y herramientas de IA. El primer paso será OnStar AI Assistant, que llegará en los próximos meses al Cadillac Lyriq 2027 mediante una actualización inalámbrica y posteriormente se incorporará a otros modelos. A través de comandos de voz, el sistema podrá realizar ajustes del vehículo, informar sobre la presión de los neumáticos o la autonomía disponible y explicar advertencias del tablero. Si una consulta requiere intervención humana, también podrá conectar al usuario con un asesor de OnStar.

La evolución del servicio continuará en 2027 con una nueva aplicación móvil que unificará las actuales aplicaciones de OnStar Guardian y de las marcas Buick, Cadillac, Chevrolet y GMC. La propuesta incluirá funciones de conectividad familiar, alertas de seguridad y herramientas vinculadas con las cámaras del vehículo, como grabaciones automáticas de incidentes y visualización de determinados eventos. La compañía también prevé ampliar las capacidades de OnStar Fleet Intelligence, una solución para empresas que utiliza información de los vehículos conectados para anticipar necesidades de mantenimiento, reducir tiempos de inactividad y optimizar el consumo de combustible y energía. Su asistente basado en IA permitirá consultar tendencias y obtener recomendaciones mediante preguntas en lenguaje natural. GM señala que las funciones estarán sujetas a las autorizaciones de los usuarios, quienes podrán administrar permisos de acceso a datos, ubicación, cámaras y micrófonos.

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La conducción autónoma constituye otro de los desarrollos prioritarios. Tras anunciar que debutará en autopistas en 2028 con el Escalade IQ, GM comenzó a probar vehículos de preproducción en circuitos cerrados y planea extender esta capacidad a determinadas SUV’s grandes y pick ups, incluidas variantes con motor de combustión. La empresa toma como referencia la experiencia acumulada con Super Cruise, que registra más de 1.931 millones de kilómetros recorridos por clientes. Para perfeccionar los sistemas, cientos de vehículos de prueba recopilan alrededor de 1,6 millones de kilómetros de datos multisensoriales por mes, que se combinan con técnicas de aprendizaje por refuerzo y simulaciones de escenarios cada vez más complejos. Este proceso permite evaluar distintas respuestas ante situaciones de tránsito antes de trasladarlas a pruebas reales.

Con estas iniciativas, General Motors busca que la inteligencia artificial no se limite a funciones aisladas, sino que forme parte de todo el ciclo de vida del vehículo. La combinación de desarrollo digital, nuevas arquitecturas electrónicas, servicios conectados y conducción automatizada apunta a acelerar la innovación y extender sus beneficios a más segmentos, aunque la disponibilidad de cada función dependerá de los modelos, los plazos de implementación y las condiciones específicas de cada mercado.

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