Volkswagen Mission Efficiency: el prototipo 100% eléctrico que logró tres records de eficiencia
Volkswagen vuelve a experimentar con la eficiencia energética a través de un prototipo que retoma el espíritu del recordado XL1, aunque con una diferencia fundamental: mientras aquel modelo presentado en 2011 utilizaba un sistema híbrido enchufable, el nuevo Mission Efficiency apuesta exclusivamente por la propulsión eléctrica. La propuesta funciona como un laboratorio tecnológico para demostrar hasta dónde puede reducirse el consumo de energía cuando la aerodinámica pasa a ocupar un lugar central en el desarrollo de un automóvil. Lo llamativo es que, a diferencia de los prototipos concebidos desde cero, buena parte de sus componentes provienen de productos que ya forman parte de la nueva generación de vehículos eléctricos de la marca.

El Mission Efficiency utiliza la plataforma MEB+ y comparte elementos con el ID. Polo, además de otros vehículos del grupo como el ID. Cross o el Skoda Epiq. La configuración mecánica también parte de soluciones de producción: cuenta con tracción delantera, un motor eléctrico de 99 kW (135 CV) y una batería de alto voltaje con tecnología NCM. En este caso se emplea el paquete de mayor capacidad disponible para el ID. Polo, aunque mediante modificaciones de software Volkswagen consiguió llevar su capacidad útil hasta 54,9 kWh. Sobre esa base, la compañía desarrolló una carrocería de 4,77 metros de largo, 1,74 metros de ancho y apenas 1,39 metros de alto, con una silueta en forma de lágrima y una distribución de cuatro plazas. El baúl ofrece 481 litros y existe además un compartimiento lateral destinado específicamente a guardar el cable de carga.

El resultado de este trabajo se refleja en tres cifras que Volkswagen presenta como récords. La primera corresponde al coeficiente aerodinámico, con un CX de apenas 0,158, mientras que la segunda está relacionada directamente con el consumo. Durante una prueba de 1.278,36 kilómetros entre Wolfsburg y Viena, atravesando Polonia y República Checa, el prototipo registró un promedio de 6,48 kWh/100 km circulando a 68 km/h. Considerando las pérdidas durante la recarga, el consumo real fue de 7,51 kWh/100 km. El recorrido requirió una sola parada para cargar y el vehículo llegó a Viena con 164 kilómetros de autonomía disponible. La compañía asegura además que a 140 km/h el Mission Efficiency demanda aproximadamente la misma energía que un ID. Polo a 100 km/h y que, desde 80 km/h, la reducción del consumo supera el 30%.

Para alcanzar estos valores, la marca trabajó sobre prácticamente cada elemento que pudiera afectar la resistencia al avance. Las manijas de las puertas están integradas, los espejos fueron optimizados, los bajos están completamente revestidos y las ruedas cuentan con carenados, mientras que el frontal incorpora tres aletas de refrigeración activa y distintos canales para mejorar el flujo de aire. Algunos componentes utilizan compuesto de aramida CFRP para reducir el peso. También incorpora un sistema de frenos semiseco con un mecanismo electromecánico en el eje trasero, pensado para disminuir las pérdidas por fricción. A esto se suma un techo solar integrado en el techo de vidrio y el portón trasero, con una potencia de 370 W que, según Volkswagen, puede aportar hasta 30 kilómetros adicionales de autonomía diarios. En el interior se conservan diversos componentes del ID. Polo, aunque se prescinde de la pantalla central: el teléfono o una tablet del conductor cumplen esa función.

De esta manera, el Mission Efficiency no sólo busca establecer nuevos parámetros de consumo, sino también demostrar cuánto margen todavía existe para mejorar los vehículos eléctricos utilizando tecnologías que podrían trasladarse a modelos de producción.





















