Renault apuesta a la Niágara: producción local, versatilidad y versión híbrida en el futuro
En una entrevista que realizamos en el marco de la presentación de la Pick Up Renault Niagara a Jan Ptacek, vicepresidente de la unidad de negocios de Vehículos Comerciales de Renault, y Frederic Clermont, vicepresidente de Productos LCV de Renault, dialogamos sobre la Niágara y las razones por las que este modelo se produce únicamente en Argentina, sobre su posicionamiento en el segmento de pick-ups, los atributos diferenciales frente a la competencia, la decisión de no iluminar el logo, la futura versión híbrida y la estrategia de motorización. También abordamos el futuro de Kangoo frente a la llegada de competidores importados desde Europa, el avance de la ofensiva china y el diferencial de la incorporación del sistema multimedia con Google y Gemini como argumento tecnológico clave.
La primera pregunta fue la consulta por qué este modelo se va a producir solamente en Argentina y no en otro lugar. La respuesta de los directivos fue: «el vehículo fue desarrollado y adaptado al mercado latinoamericano, que tiene características propias. El segmento de pick-ups medianas existe en grandes volúmenes especialmente en América Latina. Fuera de la región, en cambio, los mercados están más enfocados en pick-ups de una tonelada o pesadas, y no tanto en las medianas».

Además, destacaron que Renault ya tenía un historial en el segmento de pick-ups en Latinoamérica, con la Oroch. Por eso, continuar con la Niágara era una lógica de continuidad y conquista dentro de ese mercado. «La producción local en Argentina se explica, entonces, por una combinación de mercado regional y activos industriales: el producto fue pensado para acá y se fabrica acá», afirmaron.
Se le preguntó a los directivos por qué no continuaron con un proyecto de pick-up de una tonelada, como la Alaskan, y cuáles son los planes para tener una pick-up por debajo de Niágara, teniendo en cuenta que la más vendida del Mercosur es la Strada, del segmento B. La respuesta fue que hoy no tienen un plan para ir por debajo ni por encima del segmento de la Niágara.

«La estrategia es ir paso a paso. La Niágara no es comparable exactamente con la Oroch, porque está un escalón más arriba. Pero sí representa una continuidad en el segmento de pick-ups de Renault en Latinoamérica. Para una pick-up de una tonelada se necesitaría otra plataforma y otra tecnología. En cambio, la Niágara aprovecha activos y plataformas que el Grupo Renault ya tiene. Por eso hoy concentran los esfuerzos en este producto y no en desarrollos superiores o inferiores».
Consultados sobre qué características buscaron destacar frente a los competidores del mismo segmento, los directivos explicaron que no intentaron copiar a nadie. Buscaron crear un producto con personalidad propia: una mezcla entre la robustez de una pick-up y el confort, la tecnología y el comportamiento de un SUV del segmento C.
Uno de los puntos que más remarcaron es la versatilidad. Según sus investigaciones, en Latinoamérica alrededor del 75% de los clientes usa la pick-up tanto para el trabajo como para la familia. Por eso apuntaron a un vehículo que sirva para ambos usos. Mencionaron el confort de las plazas traseras, la inclinación de los asientos, el espacio interior y la suspensión multilink como argumentos diferenciales. También destacaron la capacidad de carga, la robustez y el diseño, con una imagen más premium.
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Buscaron argumentos concretos y fáciles de mostrar: la apertura de la caja, el rollbar que se puede trabar, el espacio de guardado oculto detrás de los asientos y otros detalles de practicidad. Y remarcaron que la diferencia real se aprecia al conducir: la agilidad, la suspensión trasera y el comportamiento general se sienten al volante.
Se preguntó específicamente por la capacidad de tiro con tráiler con freno. Los directivos respondieron que no comunican una cifra exacta con freno porque el límite no pasa solamente por el frenado: también influye el torque necesario para remolcar, sobre todo en subida. Lo que sí indicaron es que la capacidad de remolque sin freno supera los 700 kilos y que, según su explicación, esa cifra no cambia entre con freno o sin freno, porque el cálculo está atado también al torque del vehículo.

En cuanto a diseño se consulto por qué el nombre de Renault que se encuentra en la parrilla no esté iluminadas las letras. La respuesta fue «En el concept car tenía sentido porque se aprecia en estático, pero en el auto de serie no se consideró necesario. A velocidad, nadie podría leerlo. Además, evaluaron que la trompa ya es lo suficientemente poderosa y con personalidad como para no necesitar ese recurso. Tampoco es un estándar en pick-ups de media tonelada: la iluminación del frente suele reservarse para segmentos superiores o para vehículos eléctricos».
Sobre la futura versión híbrida, los directivos no quisieron adelantar detalles técnicos porque todavía falta para su llegada. Solo afirmaron que será algo innovador e interesante para el mercado. Respecto de si hace falta un motor más potente, respondieron que la oferta actual es suficiente para la categoría. En este segmento, más que la potencia, importa el torque. La Niágara ofrece 270 Nm, en línea con lo que proponen los competidores. Además, el peso del vehículo, que según la versión ronda entre 1.400 y 1.500 kilos, hace que la relación peso-torque sea competitiva. La gama de motorizaciones se completará con la variante híbrida.

Otra consulta apuntó a la Kangoo, un producto que lleva ocho años sin grandes cambios en Argentina y que ahora enfrenta la ofensiva de la Partner y la Berlingo, importadas de Europa, de mayor tamaño y con más tecnología. Los directivos respondieron que Renault es un jugador de largo plazo en el segmento, tanto en Argentina como en Latinoamérica, y que la producción local es un activo muy importante.
No dieron detalles sobre la evolución del modelo porque, dijeron, ese día era el día de la Niágara. Pero aseguraron que están trabajando en alternativas y que no se trata solo de responder a un competidor, sino de mejorar la propuesta para los clientes. Remarcaron que la Kangoo se produce en Argentina, que no está sujeta a cupos y que lleva casi 25 años liderando el segmento casi todos los meses. Podrían importar productos desde Europa, pero aseguraron que esa no es su estrategia: quieren seguir fabricando localmente.
Ante la pregunta sobre cómo reaccionará la industria automotriz occidental frente a la ofensiva china, los directivos plantearon dos ideas centrales. Primero, ser competitivos, innovar y lanzar productos con argumentos fuertes. La Niágara, dijeron, es un buen ejemplo de cómo enfrentar la competencia, sea china o no. La competencia los desafía a ser mejores.
Segundo, en vehículos comerciales livianos no alcanza con el auto: hay que construir un ecosistema que incluya red de concesionarios, servicio, repuestos y conversiones. Renault tiene experiencia en ese terreno en Europa y Latinoamérica, y quiere apoyarse en ese activo para el futuro.

Como punto final, los directivos destacaron que la Niágara no tiene nada que ver con la Oroch: ·»Es una renovación completa, un producto nuevo». Y subrayaron un diferencial tecnológico: el sistema multimedia con Google integrado y Gemini, inteligencia artificial. Según señalaron, es uno de los primeros vehículos del Grupo Renault en incorporar esta tecnología desde su lanzamiento. Eso apunta a atraer nuevos clientes y a ofrecer una experiencia de uso diferente.





















