Reconversión, del PureTech a los eléctricos: Stellantis cerrará la histórica planta de motores Douvrin tras 57 años, poniendo fin a una era para la industria francesa
La profunda transformación que atraviesa la industria automotriz continúa dejando importantes cambios en algunas de sus plantas más emblemáticas. En este contexto, Stellantis confirmó el cierre definitivo de la histórica fábrica de Douvrin, en Francia, una instalación que durante más de medio siglo fue uno de los principales centros de producción de motores del país y que quedará ligada para siempre a la historia de numerosas mecánicas de Peugeot, Citroën y Renault, incluyendo al controvertido 1.2 PureTech.
El cese de actividades está previsto para el 30 de octubre de 2026 y marcará el final de la denominada “Française de Mécanique”, nombre con el que esta planta fue conocida desde su inauguración. El complejo comenzó a operar en 1969 como resultado de una asociación entre Peugeot y Renault y, desde entonces, se convirtió en uno de los polos industriales más importantes de Francia.
A lo largo de su historia, por sus líneas de producción pasaron motores que impulsaron a modelos emblemáticos de la industria francesa. Entre ellos se destacan los propulsores de la familia X utilizados por vehículos como los Peugeot 104 y 205, el Renault 14 o los Citroën Visa y C15. Posteriormente llegaron otras mecánicas de gran relevancia, incluyendo el conocido V6 PRV y diversas generaciones de motores desarrollados por el Grupo PSA.

Sin embargo, en los últimos años la planta quedó especialmente asociada al motor 1.2 PureTech. Introducido en 2012, este tricilíndrico turboalimentado fue concebido inicialmente como un gran éxito comercial gracias a su eficiencia y bajos niveles de emisiones, pero terminó convirtiéndose en uno de los mayores desafíos de imagen para Stellantis debido a los problemas de confiabilidad registrados en algunas de sus versiones, particularmente aquellas equipadas con correa de distribución bañada en aceite.
Además del PureTech, Douvrin también fue responsable de la fabricación de otras mecánicas reconocidas, como los motores Prince desarrollados conjuntamente con BMW, utilizados en versiones deportivas de Peugeot y Citroën, así como del 1.5 BlueHDi, cuya producción finalizó el año pasado.
La decisión de cerrar la planta responde principalmente a dos factores. Por un lado, el sucesor del actual 1.2 PureTech será producido en la planta de Trémery, mientras que, por otro, la región donde se ubica Douvrin se encuentra inmersa en un profundo proceso de reconversión hacia la movilidad eléctrica. De hecho, la zona ya es conocida como el “Sillicon Valley de las Baterías” debido a la creciente concentración de empresas vinculadas a esta tecnología.
Todo indica que las instalaciones podrían ser reconvertidas para actividades relacionadas con la fabricación de baterías, aprovechando además la cercanía de la gigafactoría de ACC, encargada de suministrar las mismas utilizadas por modelos como los Peugeot E-3008 y E-5008.
En cuanto al impacto laboral, Stellantis señaló que gran parte de los trabajadores ya está siendo reubicada en otras instalaciones del grupo o en nuevos proyectos vinculados al ecosistema de la electrificación. De esta manera, el cierre de Douvrin simboliza no solo el final de una histórica planta de motores, sino también el cambio de paradigma que vive actualmente la industria automotriz, cada vez más orientada hacia la movilidad eléctrica y las nuevas tecnologías.






















