El Gobierno eliminará gradualmente las retenciones a las exportaciones de vehículos: la medida apunta a lograr una mejora en la competitividad
Después de varios meses de versiones, negociaciones y expectativas dentro de la industria automotriz, el Gobierno nacional finalmente confirmó el inicio de la eliminación gradual de las retenciones a las exportaciones de vehículos producidos en Argentina. El anuncio fue realizado por el presidente Javier Milei este jueves durante su discurso en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y representa una de las medidas más esperadas por terminales y fabricantes desde 2024.
Actualmente, las exportaciones automotrices tributan un derecho del 4,5%, una carga que el sector viene cuestionando desde hace años por considerarla un factor que resta competitividad frente a otros países productores de la región y del mundo. Con el nuevo esquema, esa alícuota comenzará a reducirse progresivamente a partir de julio hasta desaparecer completamente en junio de 2027.

Aunque todavía no se difundieron oficialmente todos los detalles del cronograma, distintas fuentes de la industria estiman que la baja será lineal, con una reducción cercana al 0,37% mensual. La medida ya había sido evaluada en distintas oportunidades durante el último año, pero su implementación quedó demorada debido al impacto fiscal y a la evolución de la recaudación nacional.
Dentro del sector, la eliminación de las retenciones era considerada prioritaria para mejorar la competitividad internacional de los vehículos fabricados en el país. En varias oportunidades, ejecutivos de terminales definieron este impuesto como “una señal negativa para las inversiones industriales”, especialmente en un contexto donde Argentina busca consolidar proyectos exportadores hacia mercados regionales.

A diferencia de otros tributos que afectan directamente al mercado interno, los derechos de exportación impactan exclusivamente sobre los vehículos destinados al exterior. Por esa razón, la medida no tendrá efecto directo sobre el precio de los 0km vendidos en Argentina, sino que apunta a mejorar las condiciones comerciales de las automotrices para competir en otros mercados.
El funcionamiento de este impuesto tiene además una particularidad técnica: no se aplica sobre el valor total del vehículo, sino únicamente sobre el contenido nacional integrado en cada unidad. Eso provoca que el impacto efectivo varíe considerablemente según el porcentaje de piezas producidas localmente.
De esta manera, un vehículo con apenas un 30% de integración nacional puede terminar tributando alrededor de un 1,3%, mientras que otro con un 70% de componentes argentinos alcanza aproximadamente un 3,1%. En términos generales, la industria estima que el efecto promedio ronda entre el 2% y el 2,5% sobre el valor exportado.

Si bien la eliminación gradual de las retenciones es considerada una mejora importante, desde el sector también remarcan que todavía persisten otros factores impositivos que afectan seriamente la competitividad argentina. Entre ellos sobresale el peso de Ingresos Brutos y otros tributos provinciales y nacionales que elevan la carga fiscal total sobre la producción.
Actualmente, los fabricantes locales estiman que los impuestos representan cerca del 12% del costo exportador, cifra que podría bajar a aproximadamente 10% una vez finalizada la reducción de retenciones. Aun así, Argentina continuará lejos de los niveles de competitividad de otros polos industriales relevantes. Brasil, por ejemplo, mantiene una carga inferior al 5%, mientras que países como México, Sudáfrica o Tailandia no aplican impuestos a las exportaciones automotrices. En el caso de China, incluso existen subsidios estatales destinados a fortalecer las ventas externas de vehículos eléctricos e híbridos.
Fuente: Infobae.





















