Ya es una realidad: Mercedes-Benz anunció que ofrecerá el nuevo sistema Steer by wire -dirección por cable- en el EQS en los próximos meses
Mercedes-Benz se suma a la tendencia de la dirección electrónica, también conocida como sistema “by wire”, una tecnología que prescinde del vínculo físico entre el volante y las ruedas delanteras. Este avance debutará en la actualización del EQS prevista para 2026 y marca un cambio significativo en la arquitectura de conducción del sedán eléctrico insignia de la compañía.

Si bien no se trata de una solución completamente inédita dentro de la industria, la firma de Stuttgart busca posicionarse como referente entre los fabricantes alemanes al llevar este sistema a producción en serie. Otras marcas ya ofrecen conceptos similares, como Tesla con su controvertido volante tipo yoke o Lexus con sus desarrollos en dirección electrónica. En este caso, Mercedes-Benz adopta un diseño de volante no convencional, inspirado en soluciones de competición y aeronáutica, con formato de yoke y base plana.
Desde el punto de vista técnico, el sistema recurre a dos motores eléctricos encargados de gestionar la respuesta de la dirección, simulando la retroalimentación que tradicionalmente proviene del contacto mecánico. Según la marca, esto permite reducir prácticamente a cero la latencia, optimizando la precisión de manejo. Además, la relación de dirección se ajusta de forma dinámica en función de las condiciones de conducción, facilitando maniobras a baja velocidad y mejorando la estabilidad en ruta.

Entre los beneficios señalados, se destacan una mayor agilidad lateral y la eliminación de vibraciones generadas por irregularidades del asfalto. A su vez, el sistema se integra con la dirección en el eje trasero, lo que potencia la capacidad de giro y la estabilidad general del vehículo. En el uso urbano, especialmente durante maniobras de estacionamiento, la reducción del esfuerzo requerido al volante se presenta como una de las mejoras más perceptibles.
El rediseño del volante también impacta directamente en el interior. Su formato compacto permite ampliar el espacio disponible, facilita el acceso al habitáculo y mejora la visibilidad del instrumental. Esta modificación obligó además al desarrollo de un nuevo airbag, adaptado a la geometría del volante, sin comprometer los estándares de seguridad. Mercedes-Benz asegura que el sistema ha sido probado durante más de un millón de kilómetros y, en caso de falla total, el control del vehículo se mantiene gracias a la intervención del eje trasero direccional y al accionar selectivo de los frenos mediante el ESP.




















