¿Vuelven los elásticos a los autos?: Porsche patentó un sistema de suspensión que recupera las ballestas
Porsche siempre se caracterizó por no elegir el camino más sencillo. En lugar de conformarse con soluciones probadas, la firma alemana suele apostar por desarrollos complejos, convencida de que allí se esconde el margen para alcanzar un nivel superior de perfección. Esa filosofía se refleja tanto en sus sistemas de propulsión como en los componentes que definen el comportamiento dinámico de sus deportivos, donde la combinación entre confort elevado y deportividad extrema es una condición innegociable. Un ejemplo claro de esta búsqueda fue la avanzada suspensión estrenada por el Panamera, que rompió con los esquemas tradicionales del segmento.
En la berlina, la firma de Stuttgart dejó de lado los clásicos resortes para adoptar amortiguadores electrónicos de concepción inédita, una base tecnológica que luego evolucionó en el nuevo Cayenne eléctrico. En este SUV, incluso desaparecieron las barras estabilizadoras, una pieza habitual en la industria. Mientras otros fabricantes recurren a motores eléctricos para accionar estos elementos y controlar los balanceos de la carrocería, Porsche optó por eliminarlos directamente, delegando esa función en los propios amortiguadores activos. Ahora, una nueva serie de patentes filtradas eleva la apuesta un escalón más arriba.
La gran sorpresa es la reaparición de las ballestas, un recurso que parecía definitivamente relegado al pasado. Durante décadas, este sistema fue característico de deportivos como el Chevrolet Corvette, que incluso llegó a ser objeto de críticas por mantener una solución considerada anticuada, pese a su eficacia. Porsche, sin embargo, las recupera desde una mirada completamente distinta, integrándolas en un esquema de suspensión altamente sofisticado donde los resortes helicoidales siguen sin tener lugar.
Según la documentación asociada a las patentes, las ballestas ofrecen una ventaja clave: requieren muy poco espacio vertical. Esto permitiría reducir la altura total del vehículo y compactar el conjunto de la suspensión, algo especialmente valioso en modelos eléctricos. Pero no es el único uso previsto. Otra aplicación contempla que el elástico sustituya parcialmente componentes del brazo inferior de suspensión, lo que posibilita modificar la geometría del eje delantero e instalar motores eléctricos directamente en el cubo de la rueda, junto al sistema de frenos. La tercera alternativa plantea una ballesta dividida en dos secciones, con una parte interior elástica y otra exterior encargada de amortiguar los movimientos.
Además, los ingenieros de Porsche crearon un sistema en el que un actuador eléctrico o hidráulico regula la rigidez y la altura del conjunto, lo que podría dejar obsoletas a las complejas suspensiones neumáticas. Para Fric Ondrej, responsable de chasis y sistemas de propulsión en Porsche Engineering, los beneficios alcanzan al diseño, la aerodinámica y la seguridad de los peatones. En términos dinámicos, el objetivo es claro: lograr un centro de gravedad más bajo y una maniobrabilidad tan precisa como la que se espera de un Porsche.
Por el momento, desde la compañía no confirmaron si avanzarán con este proyecto, pero considerando todas sus características y ventajas, no sería descabellado pensar que su próxima generación de deportivos estén equipados con estas piezas.




















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