Super Bowl 2026: Sólo cuatro marcas de autos anunciaron en el evento más visto de la TV
El Super Bowl LX, que se realizó el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, no solo definió al campeón de la NFL sino que también confirmó una tendencia que viene consolidándose: la notable disminución en la participación de las marcas automotrices en el bloque comercial más caro y visto del mundo, donde un anuncio de 30 segundos supera los 7 millones de dólares.
Frente a una audiencia estimada en más de 120 millones de espectadores solo en Estados Unidos, la presencia de fabricantes de autos fue mínima y selectiva. Solo cuatro nombres del sector ocuparon un espacio: Toyota, Volkswagen, Nissan y Cadillac. Esta última, sin embargo, no promocionó un vehículo de calle, sino que utilizó su tiempo para el lanzamiento mundial del monoplaza con el que debutará en la Fórmula 1 2026, desviando la atención del producto tradicional hacia la parte deportiva.
La drástica reducción no es casual. Analistas del marketing señalan que responde a un cálculo de retorno de inversión (ROI). Los altos costos de pauta, que pueden superar los 230.000 dólares por segundo durante el espectáculo del medio tiempo, llevaron a los departamentos financieros de las automotrices a redistribuir sus presupuestos multimillonarios.
En lugar de concentrarlos en un impacto únicoç, las marcas están optando por campañas segmentadas y medibles en redes sociales y plataformas de streaming. Este enfoque les permite dirigirse a públicos específicos (como jóvenes interesados en vehículos eléctricos) y tener un control más preciso sobre los resultados, algo que un spot del Super Bowl, por masivo que sea, no puede garantizar.
Las pocas marcas que sí invirtieron lo hicieron con mensajes cuidadosamente elaborados.
Toyota optó por la conexión emocional y transgeneracional con su campaña «Super Belt», centrada en la seguridad familiar.
Volkswagen recurrió a la nostalgia de los 90 reactivando su clásico eslogan «Drivers Wanted».
Nissan eligió el humor, vinculando la practicidad de su X-Trail con los preparativos típicos del día del partido.
El caso de Cadillac fue el más disruptivo: en lugar de competir en el segmento de los SUV, apostó por asociar su imagen con la tecnología de punta de la Fórmula 1, buscando un impacto diferente.
El Super Bowl parece estar transformándose en una vitrina de empresas de tecnología, fintech, snacks y servicios de streaming, sectores con márgenes que pueden justificar más fácilmente la inversión o con un mensaje más inmediato para el consumidor.





















