No tan low cost: el Citroën Basalt X indio supera en tecnología y equipamiento al brasileño
El Proyecto C-Cubed nació como una propuesta de bajo costo pensada para los denominados mercados emergentes con India y Brasil a cargo de su desarrollo y con una gama de tres productos -un hatchback/crossover, un SUV familiar y un SUV coupé, que reemplazó al sedán previsto inicialmente-. Sin embargo, esa fórmula low cost generó críticas por la calidad de los materiales y escaso equipamiento. Para responder a esos planteos, Citroën presentó recientemente en el país asiático una actualización de los tres modelos y uno de los más beneficiados fue el Basalt, que ahora pasó a contar con ítems prácticamente inéditos en su segmento, algo que no ocurrió hasta ahora con su par brasileño.
Una de las modificaciones más celebradas -que sí incorporó también en Brasil- es la reubicación de los mandos de los levantavidrios traseros, que pasaron de la consola central a las puertas, un detalle aparentemente menor pero que mejora notablemente la ergonomía y la experiencia de uso a bordo. Donde sí toman distancia es en el resto del interior: el Basalt adoptó una orientación mucho más lujosa para recuperar atractivo en un mercado donde las ventas habían comenzado a caer.
Rebautizado como Basalt X, el SUV coupé recibió un interior replanteado en el que predominan superficies suaves al tacto y la incorporación de cuero en zonas claves. Los clientes pueden optar por revestimientos bitono, lo que refuerza la percepción de calidad. Además, el tablero fue rediseñado para dar protagonismo tanto al centro multimedia como al instrumental, ahora más amplios y modernos, inspirados en el C3 europeo y ganando en sofisticación.
La dotación tecnológica también creció. Entre las novedades aparecen una cámara de visión 360 grados, climatizador automático con salidas traseras y un asistente virtual denominado Cara, desarrollado en colaboración con ChatGPT, que promete facilitar la interacción con los sistemas del vehículo. A ello se suma un asiento del conductor ventilado con tres niveles de intensidad, un retrovisor interior fotocromático, acceso sin llave, botón de arranque y faros full Led.
Las diferencias con respecto al modelo producido en Brasil no se limitan al diseño o al equipamiento. El Basalt indio también ofrece una gama de motorizaciones distinta. Está disponible con los propulsores de la familia Puretech 1.2, en versiones aspirada y turbo. En este punto sí podemos destacar el acierto de haber utilizado en nuestra región los motores Firefly 1.0, 1.6 VTI y T200 (1.0 turbo), más confiables.
¿Llegarán estas modificaciones a la versión Sudamericana? Lamentablemente, creemos que no, dado que aquí Stellantis propone otro planteo: el Basalt se posicionó como un modelo de entrada de gama como sus hermanos de Citroën, mientras que el Fiat Fastback se sitúa un par de escalones por encima evitando así que se canibalicen o compitan entre sí.





















