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Una tradición histórica: el cero intermedio que identifica a los modelos de Peugeot cumple 90 años

4 mayo 2019
peugeot cero
Sus orígenes se remontan a 1929, con la presentación del icónico 201 que en principio iba a llamarse 629, pero finalmente se decidió nombrarlo por su número de proyecto. Años después, la marca amplió su gama y mantuvo esta nomenclatura, que con algunos cambios en las otras cifras, perdura hasta el día de hoy.

Pocas tradiciones perduran tanto tiempo en la industria, pero esta es sin dudas una de ellas y ya forma parte de la identidad de la marca: el cero intermedio como nexo entre las tres o cuatro cifras que Peugeot utiliza para nombrar a sus productos cumple 90 años y su origen se remonta hasta un modelo clave para la compañía como lo fue el 201, que salvó a la por entonces empresa familiar de la Gran Depresión de la década del 30.

Como muchos saben, Peugeot denomina a sus modelos con un número de tres o cuatro cifras, de las cuales la primera hace referencia a la serie o a la gama a la que pertenece el vehículo dentro de su portfolio, mientras que la última hasta hace poco correspondía a la generación. El que siempre se mantuvo invariable fue el cero, que con la llegada de nuevos formatos de vehículos –como los monovolúmenes y SUV’s- se duplicó para destacar a estas novedosas siluetas por sobre los hatchbacks y sedanes.

Pero ¿cómo surgió esta tradición? Tal como señalamos anteriormente, hay que viajar hacia atrás en el tiempo y situarnos en 1929, cuando Peugeot se disponía a presentar un automóvil de gama media que iba a ser bautizado como 629 –como abreviatura de 6 CV 1929-, pero finalmente se decidió adoptar el nombre 201, por ser justamente el 201º proyecto desarrollado por la marca.

peugeot siglas

En ese momento, la firma del león también fue pionera en llevar a cabo una estrategia que ahora es cada vez más común entre los fabricantes: desarrollar un solo modelo y plataforma que luego sirve como base para una amplia gama de carrocerías como berlina, roadster, cabriolet, pick up e inclusive vehículos de competición.

El proceso de creación y diseño del 201 fue innovador para la época. El pliego de condiciones que dio lugar a este modelo surgió del «Referéndum Peugeot», un precursor de los actuales estudios de mercado en el que se preguntó a los automovilistas franceses cómo sería el vehículo que cubriría mejor sus necesidades. De sus preferencias por un vehículo de gama media y económico en su precio de compra y su coste de utilización surgieron las principales características del 201.

Finalmente, la presentación del Peugeot 201 en el Salón de París de 1929 fue todo un éxito, aunque ya se avecinaba un desfavorable contexto económico a nivel mundial. A pesar de esta situación, ya en marzo de 1930, se habían recibido 5.000 pedidos y la firma gala logró incrementar sus volúmenes de venta un 35% en un mercado en caída libre (-38%). Así, hasta el final de su vida comercial, en 1936, el dos-cero-uno alcanzó las 142.304 unidades entregadas.

La Gran Depresión de finales de la década del 20 y principios del 30 obligó a la compañía francesa a agudizar su ingenio para aumentar las ventas y así sobrevivir a la fuerte crisis económica. En el otoño de 1931, el entonces Presidente de la marca, Jean?Pierre Peugeot y el Director Comercial, su hermano François, iniciaron una ronda de visitas por la red comercial en busca de soluciones. De esas conversaciones con los concesionarios surgió la idea de aumentar la oferta de productos lanzando nuevos modelos para responder a necesidades y tipos de cliente muy diversos. De ahí a encargar al estudio de Diseño Peugeot un modelo más grande y con motores más potentes que el 201 sólo había un paso. Así nació el Peugeot 301, lanzado comercialmente en 1932, al que siguieron los Peugeot 401 y 601, dos años después, dando lugar a la primera gama de modelos de la historia de Peugeot. Adelantándose al concepto de plataforma modular, todos ellos compartían carrocería, ejes y suspensiones. Este hito afianzó la vocación generalista de la marca y definió el modo en el que iba a dar nombre a sus turismos durante casi un siglo.

La primera excepción a la regla tuvo lugar con el lanzamiento del 309, destinado originalmente a ser un modelo de la marca Talbot –compañía absorbida por Peugeot-, en 1985. Con la llegada, a partir de 2008 de nuevas siluetas como los monovolúmenes, SUV’s y crossovers, se optó por distinguirlos con dos ceros centrales en lugar de uno. En 2012, con la presentación del 301, se decidió seguir una numeración algo distinta para modelos destinados a mercados emergentes, con el “1” al final. El último cambio se dio en 2013, cuando se eligió mantener el «8» como última cifra -símbolo de buena suerte en China- para las siguientes generaciones de modelos de la marca. Pero el cero sigue ahí, como homenaje a los orígenes de Peugeot como la compañía que conocemos actualmente y a su icónico 201, que marcó una suerte de revolución industrial para Peugeot, ya que también representó el cambio entre la fabricación con métodos artesanales por la implementación de maquinaria y producción en serie.

 

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publicado por Jonathan Romero Peugeot el 4 de mayo de 2019

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