Transformación total: el próximo Renault Megane E-Tech pasaría a contar con motor y tracción trasera
Renault ya trabaja en la próxima generación del Megane, un modelo histórico para la marca francesa que, después de más de tres décadas y cinco generaciones, se prepara para iniciar una nueva etapa. Su lanzamiento estaría previsto para 2028 y marcará una evolución importante respecto del actual Megane E-Tech, tanto desde el punto de vista técnico como en su concepción estética. El proyecto se desarrolla en el Technocentre que la compañía tiene en las afueras de París y tendrá como principal novedad la incorporación de la arquitectura RG EV Medium 2.0, una plataforma diseñada para mejorar la eficiencia, reducir costos industriales y ofrecer mayor libertad en el desarrollo de futuros vehículos eléctricos.

La transformación también responde a la necesidad de adaptar el producto a un mercado que cambió considerablemente desde el desembarco del actual Megane eléctrico. Durante este año, la firma del rombo ya introdujo modificaciones en su oferta de baterías: la variante de acceso pasó a utilizar una unidad de química LFP de 67 kWh, en reemplazo de la anterior NCM de 60 kWh, mientras que se mantiene una alternativa superior NCM de 89 kWh. Con esta actualización, la autonomía de la configuración inicial aumentó de 430 a 467 kilómetros en ciclo combinado WLTP. Sin embargo, la compañía considera que todavía existe margen para mejorar su posicionamiento frente a una competencia cada vez más amplia.
Uno de los cambios técnicos más relevantes de la próxima generación estará en la ubicación del motor eléctrico, que abandonará el eje delantero para instalarse en la parte trasera. Esta disposición permitirá simplificar determinados componentes, reducir el cableado y optimizar el peso del conjunto, además de modificar el comportamiento dinámico del vehículo. Según Philippe Brunet, responsable tecnológico de Renault, la configuración de tracción delantera representó un desafío para conseguir una puesta a punto adecuada en los actuales Megane y Scenic. La nueva arquitectura también será utilizada por las futuras generaciones de esta última y del Rafale, que sumará una variante 100% eléctrica.

En cuanto a su diseño, el próximo Megane se mantendrá en el segmento C, aunque con proporciones diferentes a las del modelo actual. El E-Tech mide aproximadamente 4,2 metros de largo y presenta una carrocería elevada, con rasgos cercanos a los de un crossover, mientras que su sucesor buscaría una identidad más definida. La intención de Renault sería alejarse de la estética retro que caracteriza a los nuevos R5, R4 y Twingo eléctricos. Laurens van den Acker, responsable de diseño de la marca, anticipó que los próximos productos tendrán líneas más sobrias y atemporales, sin perder el carácter propio de un fabricante francés.
La nueva plataforma también permitirá ofrecer distintas soluciones de propulsión. Además de las versiones 100% eléctricas, Renault contempla configuraciones E-REV, es decir, vehículos eléctricos de autonomía extendida que incorporan un motor de combustión utilizado como generador para alimentar la batería. En el caso de los eléctricos convencionales, la meta de la compañía es alcanzar hasta 750 kilómetros de autonomía, mientras que las variantes de rango extendido podrían llegar a unos 1.400 kilómetros combinados.

Las prestaciones también darían un salto respecto de la generación actual, que desarrolla 220 CV y 300 Nm de torque. Para el futuro modelo se proyecta una configuración de hasta 275 CV y 350 Nm, además de la posibilidad de incorporar versiones con tracción integral. De concretarse estos planes, el nuevo Megane no solamente representará una renovación de uno de los nombres más importantes de Renault, sino también una pieza clave en la estrategia de electrificación y desarrollo tecnológico de la compañía para los próximos años.
(fotos correspondientes al Megane E-Tech actual)



















