Adiós al Model S y Model X: Tesla discontinuará sus autos eléctrico más lujosos para priorizar su división de robótica

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Tesla anunció oficialmente que pondrá fin a la producción de los Model S y Model X durante el segundo trimestre de 2026. La confirmación llegó de boca de Elon Musk durante la publicación de resultados correspondiente al cuarto trimestre y luego a través de X -ex Twitter-, marcando el cierre de una etapa clave en la historia de la compañía. Aunque la noticia puede resultar impactante para los seguidores de la marca, la decisión responde a una combinación de factores vinculados al desempeño comercial de ambos modelos y al nuevo rumbo estratégico de la empresa.

El Model S, lanzado en 2012, fue uno de los pilares fundamentales en la consolidación de Tesla como referente en movilidad eléctrica. Su llegada demostró que los autos eléctricos podían competir -e incluso superar- a los sedanes premium tradicionales en términos de prestaciones, autonomía y aceleración. Gracias a sus continuas mejoras en rendimiento y eficiencia, la berlina contribuyó a posicionar a Tesla como un actor dominante en el segmento de lujo durante la última década.

Por su parte, el Model X debutó en 2015 y trasladó la visión tecnológica de Tesla al universo de los SUV’s. Con sus distintivas puertas tipo “alas de halcón”, un interior espacioso y un enfoque práctico, se convirtió en uno de los SUV eléctricos de tres filas más reconocidos en el mercado estadounidense. Ambos modelos jugaron un rol central en la expansión global de la marca antes de la llegada del Model 3 y el Model Y, que a partir de 2017 y 2019 redefinieron el mercado masivo de vehículos eléctricos.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la relevancia comercial del Model S y el Model X fue disminuyendo. Tesla dejó de reportar sus cifras de ventas de forma individual y los integró dentro de la categoría “Otros modelos”. Para 2025, estos vehículos representaban apenas el 2,8% de los ingresos totales de la compañía y el 1,8% de sus entregas globales, reflejando una demanda cada vez más reducida frente a los modelos más accesibles y de mayor volumen.

Más allá de las ventas, la decisión está profundamente ligada al futuro tecnológico de Tesla. Musk explicó que la planta de Fremont, donde actualmente se producen los Model S y X, será reconvertida para fabricar Optimus, el robot humanoide en desarrollo por la empresa. Según el CEO, este movimiento forma parte de la transición hacia un futuro centrado en la automatización y la robótica, un negocio con potencial para generar mayores ingresos que el sector automotriz tradicional. La reorientación permitirá reducir costos, optimizar recursos industriales y acelerar la expansión de Tesla en áreas más allá de los vehículos eléctricos.

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