Mitsubishi Montero: vuelve el icónico todoterreno con una nueva generación más tecnológica y versátil
Uno de los regresos más esperados, finalmente se concretó: cinco años después de su desaparición de las líneas de producción, la Mitsubishi Montero está de vuelta e inicia una nueva etapa con una quinta generación que si bien recupera una denominación histórica de la marca, su propuesta está completamente renovada. La firma nipona tiene previsto ofrecerla en alrededor de 100 países, comenzando por Tailandia y continuando posteriormente con Japón y Australia, donde su llegada está prevista para fines de marzo de 2027.

El regreso del todoterreno representa la continuidad de una historia que comenzó en 1982 y que acumuló más de 3,3 millones de unidades comercializadas en más de 170 países. Sin embargo, la nueva Montero no busca ser una simple actualización de sus antecesores. Su diseño toma algunos elementos conceptuales de las generaciones anteriores, pero adopta el actual lenguaje estilístico de Mitsubishi, ya utilizado en modelos como el Destinator y el Xforce. La carrocería se caracteriza por una trompa de aspecto robusto, guardabarros marcados, una línea de techo prácticamente plana y grandes superficies vidriadas.
La nueva generación también recupera una filosofía claramente orientada al uso fuera del asfalto. Los prominentes pasarruedas, los estribos laterales y el generoso recorrido de suspensión dejan en claro que no se trata solamente de un SUV con estética aventurera. Según la configuración, puede utilizar neumáticos Toyo Open Country H/T o Bridgestone Dueler H/T, ambos en medida 255/55 R20. Una de las diferencias más notorias respecto a la Montero conocida es el sector posterior: el tradicional portón con la rueda de auxilio montada sobre él desaparece y da paso a una configuración más convencional, con el neumático de repuesto ubicado debajo de la carrocería.

Por dimensiones, la nueva generación se posiciona como un SUV de gran porte. Tiene 4.920 mm de largo, 1.925 mm de ancho y 1.910 mm de alto, mientras que la distancia entre ejes alcanza 2.870 mm. En el interior, Mitsubishi apuesta por una configuración de tres filas capaz de transportar hasta siete ocupantes. La segunda fila puede desplazarse longitudinalmente 150 mm y cuenta con un sistema de plegado que permite ampliar el espacio destinado al equipaje o facilitar el acceso a las plazas posteriores. El techo plano contribuye además a ofrecer una buena altura disponible incluso para quienes viajen en la tercera fila.

El habitáculo representa uno de los mayores saltos de calidad de la nueva Montero. En la versión más equipada, prácticamente todas las superficies están revestidas en cuero y el tablero incorpora sectores acolchados. A esto se suman elementos propios de un vehículo concebido para uso todoterreno, como las agarraderas interiores. Mitsubishi también trabajó sobre el aislamiento acústico mediante doble acristalamiento en las puertas y un parabrisas específico, buscando reducir los ruidos provenientes del exterior.
La dotación tecnológica incluye dos pantallas de 14,3 pulgadas que dominan el tablero, aunque la marca mantuvo numerosos comandos físicos para las funciones de uso habitual. Entre ellos se encuentra el selector giratorio destinado a los modos del sistema de tracción integral. También ofrece sistema de audio Yamaha de 12 parlantes, climatizador automático de tres zonas, compartimiento refrigerado debajo del apoyabrazos, cortinas manuales para las plazas traseras, asientos calefaccionados en la segunda fila y conexiones USB distribuidas en las tres filas. Las versiones de acceso contarán con pantallas de 12,3 pulgadas.

Otra característica recuperada es el denominado Multi Meter, aunque ahora se integra directamente en la pantalla central. Este sistema permite visualizar información específica para la conducción fuera del camino, como los ángulos de inclinación y balanceo, la altitud, la orientación mediante brújula y la distribución del torque entre las ruedas traseras.
En cuanto a su arquitectura, la Montero utiliza una plataforma de chasis de largueros compartida con la L200. La marca japonesa asegura que la estructura fue reforzada mediante un mayor empleo de aceros de alta resistencia, logrando un conjunto considerablemente más rígido. La suspensión también fue desarrollada para combinar comportamiento rutero y aptitudes off road, con un esquema delantero de doble brazo oscilante de montaje elevado y un nuevo eje trasero rígido con cinco brazos. El motor, del que no se brindaron todas las especificaciones, también es el mismo de la pick up.

El sistema Super-All Wheel Control completa el conjunto destinado a la conducción en diferentes superficies. Esta tecnología coordina la tracción integral con los sistemas electrónicos de control de estabilidad y tracción, dirección activa y ABS para administrar de manera constante la fuerza y el frenado en cada rueda. La puesta a punto busca que las intervenciones sean progresivas y se adapten tanto a las órdenes del conductor como a las condiciones del terreno.
Cuando el camino deja de estar asfaltado, el nuevo Montero dispone de 230 mm de despeje al suelo, con un ángulo de ataque de 30,4 grados, un ángulo ventral de 22,6 grados y un ángulo de salida de 25,8 grados. También presenta una distribución de peso de 52:48 entre ambos ejes y una suspensión de largo recorrido para mantener el contacto de los neumáticos con superficies irregulares.

La vuelta de la Montero, además, podría ser el primer paso de una estrategia más amplia. Mitsubishi ya trabaja en la posibilidad de convertir este nombre histórico en una verdadera familia de vehículos todoterreno, con al menos dos modelos de menor tamaño en desarrollo. Una estrategia que sigue el camino adoptado por otras marcas con nombres emblemáticos, como Toyota con la Land Cruiser o Land Rover con el Defender. Afortunadamente su arribo a nuestra región también está confirmado para 2027 por lo que más pronto que tarde la veremos circulando en Argentina.





















