¿Replanteo total en pos del dinamismo?: BMW evalúa utilizar una plataforma con tracción trasera en el próximo MINI Cooper Electric
MINI ya trabaja en la próxima generación del Cooper y, según las primeras informaciones, el proyecto podría introducir cambios importantes tanto a nivel técnico como estético. La principal novedad se encuentra debajo de la carrocería: la compañía evalúa abandonar la tradicional configuración de tracción delantera en la variante eléctrica para adoptar una arquitectura con motor sobre el eje trasero. La decisión todavía no fue aprobada definitivamente, pero forma parte de las alternativas que BMW está analizando para mantener intacto el carácter dinámico que históricamente identificó al hatchback.

Actualmente, las dos variantes del Cooper utilizan soluciones técnicas diferentes. El eléctrico se basa en una plataforma de tracción delantera desarrollada a partir de la colaboración de MINI con Great Wall, mientras que las versiones con motores de combustión recurren a una evolución de la arquitectura empleada por la generación anterior. Para el próximo modelo a batería, en cambio, BMW estudia incorporar parte de la tecnología Gen6 que comenzó a utilizarse en los nuevos vehículos de la familia Neue Klasse, entre ellos el iX3. Una de las principales características de esta arquitectura es justamente la ubicación del propulsor eléctrico en el eje posterior.
La posibilidad fue confirmada por Joachim Post, responsable de desarrollo de BMW, quien explicó a Autocar que la decisión estará condicionada por la necesidad de conservar el denominado «go kart feeling» asociado históricamente a MINI. El cambio de arquitectura no implicaría solamente modificar el eje encargado de transmitir la potencia. Al liberar las ruedas delanteras de esa función, los ingenieros tendrían mayor margen para trabajar sobre la dirección y el reparto de masas, mientras que el paquete de baterías podría mantenerse instalado en la zona comprendida entre ambos ejes.
El proyecto también forma parte de una estrategia más amplia de BMW para sus modelos compactos. La compañía está desarrollando un futuro Serie 1 eléctrico, que podría adoptar la denominación i1, también con una configuración de propulsión trasera. De esta manera, la tecnología Gen6 podría extenderse más allá de los modelos de mayor tamaño de la Neue Klasse. Sin embargo, trasladar esta solución a un vehículo de dimensiones tan reducidas como el Cooper representa un desafío: será necesario encontrar la forma de integrar motor, batería y sistemas electrónicos sin comprometer el espacio disponible, la seguridad ni los costos del proyecto.
Estéticamente, la firma británica también prepara un regreso a sus raíces, aunque sin caer en una reinterpretación puramente retro. Holger Hampf, responsable de diseño de la marca, señaló que el R50 de 2001 será una de las principales referencias para la próxima generación. La intención estará centrada especialmente en recuperar sus proporciones, consideradas fundamentales para mantener la identidad visual del hatch. El Cooper buscaría así conservar elementos como los voladizos cortos, las ruedas ubicadas cerca de los extremos de la carrocería, el parabrisas relativamente vertical y el techo flotante, características que definieron al primer MINI moderno desarrollado bajo la órbita de BMW.
El desafío será adaptar esa receta a las exigencias de un vehículo actual. Las nuevas estructuras de seguridad, los sistemas de asistencia a la conducción y, especialmente, las baterías de mayor capacidad requieren más espacio que los componentes utilizados por aquel R50. Por eso, Hampf pretende tomar aquellos rasgos reconocibles como punto de partida y reinterpretarlos mediante soluciones actuales. La meta es que el futuro Cooper conserve la esencia visual de Mini y, al mismo tiempo, evite convertirse simplemente en una recreación del pasado.






















