Dodge Charger Super Bee: todavía a la espera del V8, la marca exprime el 6 cilindros hasta los 608 CV con una configuración casi de pista
Dodge vuelve a utilizar una de sus denominaciones más emblemáticas para presentar la variante más deportiva del Charger SixPack. El nuevo Super Bee 2027 fue desarrollado como una evolución de alto rendimiento de la nueva generación del muscle car y cuenta con una serie de modificaciones destinadas a mejorar tanto sus prestaciones en línea recta como su comportamiento en circuito. Sí, no es exactamente lo que todos esperábamos -el regreso del HEMI V8-, pero promete no pasar desapercibido y demuestra todo el potencial del motor Hurricane 6.

Tal como señalamos anteriormente, el protagonista continúa siendo el seis cilindros en línea 3.0 biturbo, aunque con importantes modificaciones. Ahora entrega 608 CV y 730 Nm de torque, gracias a los nuevos turbocompresores Garrett Motion de 56 milímetros, que permiten incrementar en un 7,5% el volumen de aire que ingresa al motor. Además, el par máximo aparece antes, a partir de las 3.000 rpm, y se mantiene disponible hasta las 5.900 rpm. La transmisión es automática de 8 velocidades y la tracción integral forma parte del equipamiento de serie, aunque Dodge incorporó un nuevo modo que permite enviar el 100% del torque al eje trasero mediante un comando ubicado directamente sobre el volante.
Buena parte del trabajo realizado por los ingenieros estuvo concentrado en controlar las temperaturas y mejorar el comportamiento aerodinámico. El sistema de refrigeración de alta temperatura incrementó su capacidad en más de un 50%, mientras que el circuito de baja temperatura aumentó su capacidad más del doble. El nuevo diseño del paragolpes y los faros modificados permiten incrementar en un 30% el flujo de aire, mientras que el conjunto genera más de 45 kg de carga aerodinámica a 240 km/h. A esto se suman un splitter delantero más grande, un alerón trasero específico y nuevos conductos para mejorar la gestión térmica.

La preparación para circuito también alcanza al chasis. El Super Bee incorpora amortiguadores adaptativos de doble válvula con control continuo de amortiguación, junto con diferentes refuerzos y modificaciones en la suspensión. Los bujes de la barra estabilizadora delantera son un 25% más rígidos y los de la parrilla aumentan su rigidez un 50%, mientras que la barra estabilizadora trasera es un 20% más firme. También se incrementó la rigidez de los resortes delanteros y traseros. El conjunto se completa con llantas forjadas de 20 pulgadas, neumáticos Goodyear Eagle F1 Supercar 3 y enormes frenos Brembo ventilados de 16 pulgadas, con pinzas de seis pistones adelante y cuatro atrás.
Dodge también incorporó nuevas herramientas para aprovechar las capacidades del Super Bee. Los modos Track y Drag modifican diferentes parámetros del vehículo para adaptarlo a cada escenario, mientras que regresa la función de reserva de torque para mejorar el lanzamiento y reducir el retraso de los turbos. Además, es el primer Charger SixPack en incorporar Race Prep, que mantiene funcionando el electroventilador después de apagar el motor para reducir la temperatura. La edición de lanzamiento tendrá detalles específicos, nuevos colores como SuckerPunch y Shady, gráficos exclusivos, emblemas Super Bee en los apoyacabezas y un volante deportivo con botón para seleccionar la tracción trasera, además de una placa identificatoria en el tablero. Cabe destacar que estará disponible tanto en la variante de 2 puertas como en la de 4.

La vuelta del V8 se sigue haciendo esperar. ¿Dodge se estará reservando el nombre Hellcat junto con su posible regreso a la NASCAR para más adelante? Todavía no hay respuestas a esas preguntas, pero esperemos ver algún Charger Super Bee por las calles de Argentina, sea de manera oficial o particular.






















