Conquistar Europa y evitar aranceles: Geely podría fabricar sus productos y los de Zeekr y Lynk & Co en las plantas de Volvo
Geely prepara un nuevo paso en su expansión internacional y estudia aprovechar parte de la infraestructura industrial que Volvo posee en Europa para fabricar productos de otras marcas pertenecientes al grupo. La posibilidad fue confirmada por An Conghui, recientemente designado presidente de Geely Auto Group, quien señaló que a partir de 2028 algunas plantas europeas de la firma sueca podrían comenzar a producir vehículos de otras compañías del consorcio. Por el momento, no trascendieron qué marcas participarían ni qué instalaciones serían seleccionadas.

Una de las principales candidatas sería la planta de Volvo en Gante, Bélgica, que ya cuenta con experiencia en la fabricación de vehículos desarrollados sobre plataformas de Geely. Desde 2025, allí se produce el Volvo EX30, basado en la arquitectura SEA (Sustainable Experience Architecture), la misma plataforma utilizada por el Zeekr X. A esto se suma un reciente acuerdo entre Volvo y las autoridades belgas destinado a modernizar las instalaciones, una inversión que podría facilitar la incorporación de nuevos productos y, eventualmente, de modelos pertenecientes a otras marcas del grupo.
La utilización de fábricas existentes permitiría a Geely acelerar su desembarco industrial en el Viejo Continente sin afrontar los elevados costos y plazos que supone construir nuevas plantas desde cero. En ese escenario, marcas como Geely, Zeekr y Lynk & Co podrían incrementar su producción local y ampliar su presencia en diferentes mercados europeos utilizando una infraestructura que ya se encuentra operativa y adaptada a las exigencias de la industria automotriz regional.

Además de la cuestión logística, fabricar vehículos en Europa representa una ventaja desde el punto de vista comercial. Actualmente, los autos eléctricos de Geely producidos en China deben afrontar en la Unión Europea un arancel adicional del 18,8%, que se suma al 10% aplicado de manera general a las importaciones. La producción dentro del territorio europeo permitiría evitar ese costo adicional y mejorar la competitividad de los modelos frente a las alternativas fabricadas localmente por otros fabricantes.
La compañía asiática ya viene avanzando mediante acuerdos con distintos socios para ampliar su capacidad productiva fuera de China. En julio, el grupo alcanzó un acuerdo con Ford para llevar nuevos modelos electrificados a la planta de Almussafes, en Valencia. A su vez, mantiene colaboraciones con Renault en Sudamérica y con Proton en Malasia, una estrategia que demuestra su intención de apoyarse también en alianzas y estructuras industriales existentes para acelerar su crecimiento internacional.

El objetivo trazado por Geely es ambicioso: que aproximadamente dos tercios de sus ventas provengan de mercados fuera de China y alcanzar antes de 2030 una participación del 5% en los principales mercados internacionales. Por eso, la fabricación en Europa comienza a ganar peso dentro de la estrategia global del grupo, con las plantas de Volvo como una de las posibles piezas clave para concretar ese desembarco industrial.





















