Christian Kimelman, Country Manager de BYD Argentina: “La llegada de BYD le hace bien al país”
En el marco del lanzamiento del SUV Ti7, Christian Kimelman, Country Manager de BYD Argentina, repasó los primeros doce meses de la marca en el país, respondió sobre la competencia, los cupos y los planes a futuro, y dejó definiciones sobre el rol de la compañía en el mercado local.
Kimelman comenzó con un balance que definió como “extremadamente positivo”. La marca superó las 13.000 unidades patentadas, aunque para el ejecutivo el logro más valioso es menos medible: la confianza. “El gran desafío era diferenciarnos en un momento de muchísimas marcas desembarcando y construir la historia de una empresa que vino para quedarse, con filial propia, inversión de socios estratégicos y una presencia federal lo antes posible”, señaló.
Según Kimelman, BYD rompió un paradigma: que el país no estaba listo para la tecnología eléctrica. “Había muchas dudas, más de afuera que de adentro. Pero la adaptación del vehículo 100% eléctrico fue la sorpresa de estos primeros trece meses”, afirmó. Actualmente la marca ofrece dos modelos completamente eléctricos que representan el 30% de sus ventas, lo que reafirma su estrategia y visión sobre la transformación del parque automotor en Argentina.
“Nos posicionamos como protagonistas de ese cambio y el gran ganador es el cliente argentino, que ya ve en las calles un auto más limpio, más seguro y menos ruidoso. Estamos transformando las calles”, sostuvo.
Consultado sobre los cuestionamientos de algunos funcionarios al avance de las marcas chinas, Kimelman respondió . “Entendemos la preocupación cuando llega un jugador nuevo y fuerte. Pero BYD no es un automotriz, es una empresa tecnológica líder en el mundo”, aclaró. Según dijo, la llegada de la marca obliga a acelerar discusiones que ya estaban en carpeta: infraestructura de carga, formas de comercialización y el tipo de parque automotor que se quiere para el país.
“La discusión es sana y necesaria. La llegada de BYD le hace bien a la Argentina porque obliga a muchos jugadores a desarrollar cosas que ya tenían guardadas para otras partes del globo”, afirmó. Y agregó: “Gran parte de la sociedad ya superó el paradigma de dónde vienen los autos. BYD, si bien es de origen chino, hoy es una marca global”.
Kimelman destacó la presencia internacional de la compañía: más de 240 premios, operaciones en Turquía, Hungría, una planta regional en Brasil y proyectos de expansión en Europa. “Tenemos la gran ventaja de desarrollar más del 90% del producto, del software y de los sensores. Dominamos toda la cadena”, subrayó.
Para Kimelman, hay varios elementos que explican el buen desempeño de BYD en Argentina. En primer lugar, el producto: “Las marcas tradicionales tienen jugadores reconocidos por su calidad, otros por su postventa, otros por su diseño. BYD logra combinar distintas fortalezas en una sola marca y en el lineup que presenta”.
En segundo lugar, la red de comercialización. “Cuando uno va a un concesionario de BYD, pasan cosas. La decisión de compra puede ser divertida, puede ser una experiencia. Somos una marca innovadora en ese sentido”, describió. Y agregó: “No competimos por precio ni por el origen de nuestra historia. Somos una marca global, líder en tecnologías, con la filosofía de democratizar la tecnología y hacerla accesible a la mayor cantidad de personas posibles”.
El ejecutivo mencionó que los clientes valoran los materiales, la tecnología y el equipamiento. “Cosas que uno conoce de un auto de alta gama premium, de golpe se encuentran en un lineup que la mayoría de los autos trae. La oferta y producto es superadora”, aseguró.
También destacó el respaldo de la filial propia, el proyecto regional en Brasil con la mayor fábrica fuera de China, el almacén de repuestos cercano a Buenos Aires y la solidez financiera. “El cliente lo ve. Hay respuestas, hay repuestos, hay cercanía con Brasil”, dijo.
Kimelman reveló que la marca acumula 40.000 test drives y 13.000 autos patentados. “La conversión es muy alta”, celebró. Según explicó, BYD invierte mucho en capacitación y entrenamiento, y lanzó una calculadora de ahorro para cambiar el comportamiento de compra en Argentina.
“Tradicionalmente se mira el valor inicial y se especula con el valor del usado. Pero eso es pura especulación. En BYD tratamos de romper eso. La argumentación va por la experiencia total de uso”, afirmó. Entre los argumentos, mencionó los intervalos de mantenimiento cada 20.000 km, las actualizaciones remotas (over the air) y el ahorro mensual concreto para las familias.
“Cada vez que uno va a una estación de servicio, es un número. Cuando llevás eso a escalas más grandes, como flotas, el efecto contagio aparece y el paradigma cambia. Uno empieza a ver menos el costo inicial y más la ecuación total de uso”, explicó. Y proyectó: “Si las tasas de interés bajan, se pueden construir modelos muy favorables. Lo que destinás a combustible, mantenimiento y patente por mes, lo podés convertir en una cuota. Ahí es donde podemos dar saltos importantes, porque se paga solo”.
Sobre el sistema de cupos, Kimelman aclaró que el desembarco de BYD fue independiente de ese esquema. “Estamos trayendo autos por fuera de cupo. Los cupos son un plus, obviamente los solicitaremos y pelearemos como todas las marcas, pero nuestra estrategia es a largo plazo”, afirmó. Y agregó: “El cupo es un disparador que da el gobierno para un cambio en el parque automotor, vehículos más accesibles y más seguros”.
Consultado sobre cuál es el principal competidor de BYD, evitó nombres y respondió con ambición: “Somos líderes globales en vehículos electrificados. La visión es liderar los mercados en todos los países del mundo. No ponemos plazos, pero el objetivo es ofrecer el mejor producto a la mayor cantidad de clientes posible. Estamos convencidos de ese camino”.
Sobre una posible producción en Argentina, fue categórico: “No hay ningún plan concreto”. Recordó que la planta de Brasil es la más grande de BYD fuera de China y está en plena etapa de ramp up, con desarrollo de proveedores regionales. “Si bien hubo rumores y charlas, hoy no hay ningún plan concreto para una producción local. Todo es posible en BYD, y la pregunta siempre está sobre la mesa, pero concretamente no hay nada”, insistió.
Respecto de la posibilidad de producir baterías en Argentina, mencionó que hubo averiguaciones internas tras declaraciones de Stella Lee, pero aclaró: “No hay ningún proyecto completo. Lo que dice Stella Lee es genuino: BYD piensa que Argentina es un gran país por sus características naturales y por su capital humano. Pero no hay nada concreto”.
Kimelman se refirió a las visitas de ejecutivos de BYD a plantas locales, incluyendo la ex Mercedes-Benz. “Es algo habitual que hace BYD en muchos mercados: conocer a los distintos actores, entender cómo funcionan los mercados. No viene a reemplazar a nadie, viene a explorar”, explicó. Según dijo, ingenieros de desarrollo también recorren el país para ver qué tipo de vehículos se usan y qué tecnologías están vigentes. “Es una empresa que toma mucha información a la hora de decidir desarrollar un nuevo producto, y son muy rápidos en eso”, agregó.
Sobre el contacto con el Ministerio de Economía y el régimen de incentivos, confirmó: “Estamos en contacto permanente con jugadores locales, empresas de energía, actores del gobierno y provincias, para entender las reglas y explorar posibilidades. Pero no hay nada concreto”.
Consultado sobre la llegada del Makko a la Argentina, Kimelman confirmó que el SUV fue presentado recientemente en Brasil, pero no hay fecha para el mercado local. “Queremos jugar en muchos segmentos y lo haremos lo antes posible, siempre acompañando la madurez de la red, que estamos expandiendo rápido”, señaló.
Sobre la integración con Brasil, anticipó: “La idea es que el año que viene podríamos teóricamente contar con productos desde Brasil. En la práctica, hay que ver si esa capacidad productiva la absorbe el mercado brasileño o si en una segunda etapa se destinan unidades a Argentina, México y otros países vecinos”.
Respecto del mercado para el próximo año, Kimelman anticipó que será similar a este, “un poquito más”. Y cerró: “En un contexto menos favorable de lo esperado, BYD logró crecer. La idea es seguir creciendo y aumentar nuestra participación”.





















