Shell Agro en Expoagro 2026: lubricantes de alta tecnología para motores diésel cada vez más exigentes
Shell Agro cumple su segundo año consecutivo con una presencia fuerte en Expoagro. La marca no solo muestra sus productos, sino que también ofrece servicios, capacitación y asesoramiento técnico para productores, contratistas y transportistas. En el stand, los visitantes pueden conocer en detalle la línea de lubricantes y combustibles pensados para motores diésel de alta exigencia.
Para entender todo lo que hay detrás de un lubricante, conversamos con Juan Carlos Van Durme, Coordinador del Centro Técnico de Raízen, quien nos recibió en el stand y nos dio una verdadera clase sobre tecnología, desarrollo y cuidados del motor.
Van Durme comenzó explicando el enfoque de Shell Agro en la muestra: «Este es el segundo año que estamos como marca Shell Agro en Expoagro, mostrando todas nuestras propuestas de valor, productos y servicios. A mí me toca especialmente hacer foco en los productos para los productores«.
Juan Carlos Van Durme, Coordinador del Centro Técnico de Raízen
Y detalló: «Ellos manejan equipos diésel, motores pesados. Hoy las exigencias son mayores. Son equipos que están muchas horas regulando, después tienen que empujar grandes cargas. No tienen un régimen constante como un camión en ruta. Eso hace más difícil mantener el motor y exige combustibles y lubricantes de alta tecnología«.
Para atender estas necesidades, Shell cuenta con la familia Rímula, una línea completa de lubricantes para motores diésel que se usan no solo en el agro, sino también en el transporte y la construcción.
«Es una familia muy completa«, explicó Van Durme. «Atiende desde equipos un poco más antiguos con su gama de aceites minerales, hasta equipos de muy alta tecnología con aceite sintético, que buscan consumir menos combustible y reducir emisiones. Y además tienen que proteger contra el desgaste, que es mucho más exigente porque son equipos más potentes«.
El campo argentino vive una transformación tecnológica impresionante «Nunca vi tantos drones acá«, comentó Van Durme. «Todo es digitalización, inteligencia artificial. Hay que acompañar eso, no podemos quedarnos atrás«.
Y ahí surge un desafío adicional: los motores que se ven hoy se empezaron a desarrollar hace cuatro o cinco años. Y los que vendrán dentro de cuatro años ya se están pensando hoy. «Estamos atrás porque están pensando con qué combustible se van a mover«, señaló. «Mañana puede haber un combustible sintético, mayor introducción de bio en el gasoil, mayor contenido de etanol en la nafta. Hay incertidumbre y uno tiene que desarrollar lubricantes que estén a la altura de esas nuevas combustiones«.
«Yo siempre hablo de los ahorros malentendidos. La gente ve la fotografía, no la película. Invierten miles de dólares en un equipo de alta tecnología y después le ponen cualquier cosa. No se puede ahorrar en la calidad del combustible, del lubricante, de los filtros«.
¿Y por qué es tan importante? Van Durme lo resumió en dos puntos clave:
Mantener limpios los motores. «Los motores modernos son más potentes y al quemar generan más depósitos. Si tenés depósitos, perdés potencia. Necesitás combustibles que limpien y lubricantes que mantengan limpios los componentes. Es una de las cosas en las que más trabajamos hoy«.
Protección contra el desgaste. «Son motores más potentes pero más chicos. Están sometidos a altas temperaturas y altas presiones. Todo se desgasta más rápido si no están bien protegidos«.
Y agregó un beneficio extra: «Si le prestás atención a eso, la vida útil del equipo es mayor y el poder de reventa también. Es muy inteligente usar fluidos de alta tecnología«.
Shell no solo dice que sus productos son buenos. Lo demuestran con certificaciones y trabajando codo a codo con los fabricantes de motores. «Hoy los fabricantes tienen especificaciones propias, ensayos propios en sus motores. Nosotros desarrollamos una fórmula de lubricante para esas exigencias y la probamos contra esas especificaciones«, explicó Van Durme.
Puso un ejemplo concreto: «El ensayo de desgaste: pesás los componentes nuevos, los hacés funcionar con el lubricante, y si el desgaste es menor a tantos miligramos, cumplís la especificación. Para limpieza de motor, el pistón está limpio al inicio, lo hacés funcionar y se va manchando con depósitos. Con imágenes podés medir si el nivel de depósito es menor a lo esperado«. Y aclaró: «No lo podés hacer solo. Tenés que trabajar con los fabricantes, probar en dinamómetros y en pruebas de campo reales. Después podés decir ‘este producto es bueno por tal y tal razón’«.
Consultado sobre los productos más representativos, Van Durme explicó: «Dentro de la línea está el R4 Plus, que es un pasito más que el R4 X, que es el producto más vendido. El R4 Plus tiene componentes sintéticos, es una alternativa intermedia antes de dar el salto al sintético puro, por razones de costo o de aplicación«.
El desarrollo de lubricantes es un proceso continuo. «Siempre estamos trabajando en mejoras. Por ejemplo, la especificación API va constantemente subiendo de categoría. En autos nafteros, la última vigente es la SP, pero ya está por salir la SQ. Y nosotros tenemos que ir atrás de eso«. Sobre si cambian los nombres cuando mejoran los productos, aclaró: «Normalmente la familia se suele llamar igual. Helix es Helix, después lo que viene después es el aditamento que indica lo que tiene«.
Aunque parezca que los autos eléctricos no necesitan lubricantes, no es así. «Hay un laboratorio muy importante en Hamburgo, Alemania, que desarrolla los fluidos para autos eléctricos. No tienen motor de combustión, pero tienen transmisiones y algunos motores eléctricos que funcionan sumergidos en aceite«. «Tienen menos mantenimiento, pero el fluido es de un desarrollo muy interesante. Tiene que poder estar en contacto con el cobre sin degradarse. Es un tema muy distinto«, explicó.
Esos productos se llaman Shell E-Fluids y aunque todavía no se comercializan en Argentina por falta de escala, «seguramente en cualquier momento los tendremos acá«. Y aprovechó para mencionar la red de carga: «Cada vez tenemos más grande la red Shell Recharge, nuestros puntos de carga para autos eléctricos. Va cubriendo distintas zonas del país».
Para cerrar, Van Durme dejó una reflexión: «El campo se está transformando a una velocidad enorme. Nosotros tenemos que acompañar esa transformación. No podemos quedarnos atrás. Por eso estamos acá, mostrando productos, capacitando, asesorando. Para que el productor entienda que lo que parece un gasto, en realidad es una inversión que le va a alargar la vida del equipo y mejorar su rentabilidad«.



















