Mercedes-Benz cumple 30 años como Safety Car de la F1 y lo celebra con su nuevo GT 63 PRO 4MATIC+
Tres décadas pasaron desde que Mercedes-Benz y Mercedes-AMG pusieron por primera vez un auto de calle al frente de la parrilla de la Fórmula 1. Treinta años ininterrumpidos que convirtieron a la estrella de tres puntas en sinónimo de seguridad y performance en la categoría más exigente del automovilismo mundial.
En este aniversario, la firma alemana no se conformó con repetir la fórmula. Presentó el Mercedes-AMG GT 63 PRO 4MATIC+, un deportivo que no solo releva al GT Black Series (que estuvo en servicio desde 2022 y acumuló 51 intervenciones, la última en Bélgica 2026), sino que además marca un hito: es el primer Safety Car de la historia de la F1 con un sistema de tracción integral completamente variable.

El estreno fue en el Gran Premio de Hungría, en el Hungaroring, y el coche ya demostró por qué fue elegido. Su corazón es un V8 biturbo de 4.0 litros que entrega 612 CV y un torque de 850 Nm, suficiente para alcanzar los 317 km/h. Pero no es solo potencia: los frenos cerámicos de alto rendimiento, la caja AMG Speedshift MCT 9G y la suspensión Active Ride Control con estabilización activa del balanceo lo convierten en una herramienta de precisión milimétrica, incluso en las condiciones más extremas.
La función de Safety Car exige algo más que un motor potente. Por eso, el GT 63 PRO incorpora un desarrollo aerodinámico específico: un nuevo splitter delantero, un alerón trasero modificado con flap activo y los llamados «dive planes» que dirigen el flujo de aire para generar carga adicional sobre el eje delantero. Todo para mantener la estabilidad en curvas rápidas y a altas velocidades.
El sistema de señalización lumínica se integró en el alerón trasero, una solución que combina visibilidad y eficiencia aerodinámica. Las luces LED adicionales en el sector delantero, junto con los módulos verdes y naranjas, permiten transmitir instrucciones claras a los monoplazas: las naranjas prohíben adelantar, las verdes autorizan la superación. Todo regulable en intensidad según las condiciones de luz.

El habitáculo del Safety Car tiene poco que ver con el de un GT de calle. Jaula antivuelco, arneses de seis puntos y butacas RECARO de competición son parte del equipamiento de serie. El sistema eléctrico integra comunicación por radio, GPS y cámaras, con un panel de control central de nueva generación que permite al piloto operar todos los sistemas de forma rápida e intuitiva.
Los neumáticos Pirelli P Zero R, con un compuesto de doble banda de rodadura validado junto a Mercedes-AMG en Nürburgring y Nardò, completan un paquete que no deja nada al azar.
Las dos unidades que estuvieron listas en Budapest lucieron una pintura negra con gráficos rojos y el logo del 30º aniversario en el capó, el techo y el alerón trasero. Un guiño a tres décadas de historia que comenzó en 1996 con el C 36 AMG y que hoy continúa con este nuevo capítulo.
Simon Wilbers, responsable de Mercedes-AMG Motorsport, lo resumió así: «Durante 30 años, asumir esta responsabilidad ha sido un honor y un desafío. Este nuevo coche eleva nuestros propios estándares y combina prestaciones sobresalientes con precisión y seguridad. Es ideal tanto para la pista como para la calle«.
Bernd Mayländer, el piloto que tiene el privilegio de llevar este coche a la pista desde hace décadas, agregó: «La respuesta del GT 63 PRO es ágil, directa y precisa. Es el primer Safety Car con tracción integral, y eso se nota especialmente en las curvas y en las aceleraciones. Es un auto excepcional«.






















