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Hace 60 años Alfa Romeo ganaba la Primera carrera de Formula 1

9 Mayo 2010

El 13 de mayo de 1950 Giuseppe Nino Farina se impuso en Silverstone, Inglaterra, donde el Biscione conquista los tres primeros puestos.

Farina sería campeón de la primera temporada y Juan Manuel Fangio, también con Alfa Romeo, ganaría en 1951 el primero de sus cinco títulos.

El 2010 es un año trascendente para Alfa Romeo. Presenta con gran expectación mundial la nueva Giulietta, un compacto hatchback de 5 puertas de nombre evocativo, y la firma cumple nada menos que 100 años, convertida por su historia en una leyenda de la industria automotriz y por su presente en un constructor de primera línea por la calidad y exclusividad de los productos Premium que exhibe en sus show rooms de todo el mundo.

Pero en estos días, el próximo 13 de mayo, será evocado un capítulo especial de su historia plena de pasión. Ese jueves se cumplirán 60 años de aquel sábado de 1950 en el que se corrió la primera carrera de la moderna Fórmula 1, ganada por un Alfa Romeo, marca que, a la sazón, ocuparía los tres primeros lugares de la competencia, así como ocuparía los tres primeros lugares en la clasificación final del Campeonato de 1950, y ganaría también el segundo Campeonato de la Fórmula 1 Internacional, en 1951.

Aquella tarde de sábado, 150 mil aficionados concurrieron a la ya entonces desarmada base de la Royal Air Force en la segunda Guerra Mundial, el antiguo aeropuerto de Silverstone, a una hora de Londres, convertido entonces en un autódromo superligero en el que se escribirían páginas brillantes de la Fórmula 1, de otras categorías del automovilismo y del motociclismo.

La realeza británica había ido en pleno a presenciar un gran acontecimiento deportivo, como lo era el Tercer Grand Prix de Gran Bretaña, incorporado por primera vez al Grand Prix Europeo fiscalizado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que en aquel 1950 le había dado al GP Europeo, de seis competencias, junto con Indianápolis, de los Estados Unidos, el carácter de Campeonato Mundial de Fórmula 1. Antes de la carrera el rey Jorge VI y la reina Isabel, acompañados por la princesa Margarita, recibían los plácemes de la concurrencia.

Alfa Romeo llegaba a la instancia con un aire de superioridad por los resultados alcanzados en las competencias europeas de los años posteriores a 1946, cuando se reanudaron los Grand Prix europeos tras la Segunda Guerra Mundial. Alfa había desempolvado sus Alfettas 158, producidas entre 1938 y 1940 bajo la dirección de Gioacchino Colombo y que debieron permanecer escondidas bajo escombros durante el conflicto. En el período de Colombo, Alfa Romeo diseñó los monopostos para la clase de 3 litros Tipo 308, 312 y 316, de 8, 12 y 16 cilindros, y el Tipo 158 Alfetta para la clase de 1500 cc., con un motor de 1,479 cc, de 8 cilindros en línea turbocomprimido, que encuadraría en la futura Fórmula 1.

La casa italiana identificada con el escudo del Biscione presentaba un equipo oficial integrado por 4 máquinas y 4 pilotos, algunos de ellos ya consagrados y uno que estaba por subirse por muchísimos años al más alto peldaño del automovilismo mundial: los italianos Giuseppe Farina y Luigi Fagioli, el británico Reg Parnell y el argentino Juan Manuel Fangio. Sería el argentino, claro, la estrella que alumbraría en los 50 años por venir el escenario de la Fórmula 1, al lograr nada menos que 5 coronas mundiales (1951, 1954, 1955, 1956 y 1957), una marca que sólo sería superada muchísimos años más tarde por el alemán Michael Schumacher, que en el 2002 obtuvo su quinta corona y volvería a ser campeón en 2003 y 2004, para llegar a siete.

Aquel sábado corrieron en Silverstone “representantes de la Argentina, Italia, Francia, Mónaco, Suiza, Siam, Bélgica, Irlanda y Gran Bretaña”, según decía la promoción. Además de Alfa Romeo corrieron autos de las marcas Talbot, Maserati y de las británicas Alta GP y ERA B 2. Ferrari se incorporaría a la Fórmula 1 recién en la segunda carrera, en Mónaco.

Con todo el fasto y la pompa que pusieron los británicos en aquella competencia de Silverstone entre autos todavía manufacturados, pocos imaginaban que aquel acontecimiento sería el primero de una categoría que se convertiría en leyenda, en gran espectáculo mundial, en circo y en todos los calificativos que ha merecido en los últimos 60 años, en los que sin dudas movilizó miles de millones de dólares en producción de autos, desarrollos tecnológicos, publicidad, contratos y que ha generado ídolos, héroes y, por qué no decirlo, tragedias y dolores representados en las muertes de decenas de pilotos en competencias o clasificaciones. Esa quizá sería la síntesis de la Fórmula 1.

Dispuesto a imponerse en Silverstone 1950, el equipo Alfa Romeo copó la primera línea de largada. Farina, con la Alfetta Número 2, ganó la cuerda con un tiempo de clasificación de 1m50s8 y a su lado se ubicaron inapelablemente Fagioli, Fangio y Parnell. Y la carrera transcurrió de la misma forma: Alfa Romeo arrasó con las tres primeras posiciones. Nino Farina ganó con un tiempo de 2h.13m26s.3/10, a un promedio de 146,370 km/h, con 2s4/10 de ventaja sobre Fagioli y 52s sobre Parnell. El cuarto, el francés Y. Giraud-Cabantous, con un Talbot T 26C, hizo dos vueltas menos. Fangio, con el N° 1, sufrió la gran frustración de abandonar a 8 vueltas del final, cuando marchaba en segundo lugar, a raíz de la rotura de una cañería de aceite. No hizo más que postergar por 8 días el comienzo de su formidable campaña en carreras puntuables para el campeonato de Fórmula 1: el domingo 21 de mayo de 1950 ganaba el Gran Premio de Mónaco, con record de vuelta y pole position incluidos.

La supremacía de Alfa se extendería por dos años, mientras duró la voluntad de la casa italiana por experimentar en la categoría. En 1950 los Alfa ganaron las seis carreras del circuito europeo. Farina ganó en Gran Bretaña, Suiza e Italia mientras que Fangio lo hizo en Mónaco, Bélgica y Francia. La otra carrera del circuito se corrió en Indianápolis, en Estados Unidos, bajo reglas diferentes y con presencia casi exclusiva de norteamericanos. La clasificación final de 1950 quedó con Giuseppe Farina a la cabeza con 30 puntos, seguido por Juan Manuel Fangio con 27 puntos, 3° Luigi Fagio con 24 (los tres con Alfa Romeo), 4° el francés Louis Rosier (Talbot) con 13 puntos y 5° Antonio Ascari (Ferrari), con 11 puntos.

En 1951 se coronó campeón el Chueco Fangio, quien de esa forma ganó la primera de sus cinco coronas personales. Alfa presentó en aquella temporada la Alfetta 159, equipada con el motor 1500 más potente fabricado hasta entonces: 425 HP y 300 km/h. Fangio se impuso en los circuitos de Suiza, Francia e Italia. En estos dos años Alfa Romeo ganó 10 de las catorce carreras europeas puntuables para el Campeonato de Fórmula 1. – Armando Torres (fin)

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Daniel Panzera

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