SKF y la industria automotriz

El Porsche Sport Driving School celebra su 40º aniversario

23 octubre 2014
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porsche8Un simple taller de conducción, inaugurado hace 40 años, dio paso a lo que hoy es la Porsche Sport Driving School (Escuela de Conducción Deportiva Porsche). Fue impulsada cuando se lanzó el potente 911 Turbo en el Salón del Automóvil de París de 1974. Incluso antes de que empezara a venderse, los ingenieros de Porsche y los concesionarios se dieron cuenta de que era necesario cierto entrenamiento para conducir a alta velocidad y de forma segura el nuevo modelo cumbre la gama. Dicho taller se diseñó para proporcionar las habilidades necesarias para garantizar que el placer de conducción fuera total.

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La idea se desarrolló con éxito. Hoy, Dr. Ing. h.c. F. Porsche AG ofrece una gran variedad de cursos en varias partes del mundo para controlar con precisión los autos deportivos, cualquiera que sean las condiciones de conducción. Trabajando sucesivamente por niveles de dificultad cada vez más desafiantes o manteniendo sesiones individuales, los instructores de Porsche centran la atención en mejorar las habilidades de los alumnos al volante. Junto a los cursos en carretera y offroad, también hay programas especiales de invierno, que enseñan cómo conducir con seguridad en nieve y hielo.

Lo que comenzó hace 40 años como un taller para unos pocos aficionados a los autos deportivos se ha transformado ahora en la Porsche Sport Driving School (PSDS) internacional, que ofrece cursos en quince países. La PSDS permite a los clientes de Porsche mejorar paso a paso sus habilidades al volante. La filosofía no ha cambiado a lo largo de los años: “Tú nos dices tus objetivos para la conducción y nosotros nos aseguramos de que los alcances”.

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El “nosotros” en esta declaración se refiere a los instructores de conducción y a los formadores. Uno de los aproximadamente cien instructores que hay en todo el mundo es Carsten Dreses. Este hombre de 43 años deja la sesión por un instante para describir el objetivo: “Queremos inculcar un sentimiento instintivo para la conducción y, con él, el arte de leer y comprender mejor el auto. Cuando los conductores sienten la armonía en sus autos, automáticamente son más seguros y, como resultado de ello, también más rápidos”. Después, regresa a dar instrucciones a sus alumnos. Dreses sabe de lo que está hablando. Ingeniero de desarrollo, trabaja tiempo completo para Porsche y en su tiempo libre participa en carreras de resistencia. Desde 2004 ha estado impartiendo clases de conducción rápida y segura a los impacientes estudiantes, durante unas quince veces al año.

Krüger recuerda a su colega que “en el pasado no podías apoyarte en los sistemas de ayuda al conductor. Tenías que saber de antemano qué podría pasar en ciertas situaciones”. Por ejemplo, pensemos en el primer 911 Turbo de 1974. “Era especialmente difícil de conducir en curvas”, dice. “Si acelerabas bruscamente se provocaba un subviraje que hacía que el auto se fuera hacia adelante y, si quitabas repentinamente el pie del acelerador podía derrapar”.

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El Porsche 911 Turbo fue una de las razones para los primeros cursos de la Porsche Sport Driving School. Estaba previsto presentar el superdeportivo en el Salón del Automóvil de París de 1974 y empezar las ventas en la primavera de 1975. Después de las primeras sesiones de formación, los ingenieros y concesionarios tenían claro que los conductores necesitaban unas manos seguras y un nivel de control alto para manejar este auto, con su espectacular potencia y velocidad, de forma suave y segura.

Consciente de su responsabilidad con quienes no eran pilotos, Porsche desarrolló unos programas especiales de formación al volante, que enseñaban de manera apropiada y, sobre todo segura, a manejar sus súperdeportivos. Empezó ofreciendo formación para los Porsche 911 ‘normales’ en agosto de 1974 y, unos meses más tarde, para las versiones Turbo. La voz se corrió rápidamente entre los clientes y las pocas plazas disponibles se reservaron de forma inmediata.

La estructura de los cursos de hoy no ha cambiado mucho respecto a los inicios. Los instructores explican la forma correcta de sentarse y la importancia de calentar el motor. Los ejercicios son un reto y permiten a los conductores probar maniobras muy diferentes a las que podrían hacer en la vía pública, como la de responder correctamente a la aparición repentina de un obstáculo o de una curva más cerrada de lo que parece. También cómo afrontar un eslalon o una chicana, cómo reaccionar a una pérdida de agarre en una superficie deslizante y cómo encontrar el trazado ideal. Al final se evalúan la técnica y el estilo.

Mientras que los primeros cursos se basaban en el talento para improvisar de los instructores, hoy está todo claramente estructurado y organizado, y el contenido se transmite en un formato más compacto. Al mismo tiempo se hace un gran énfasis en el placer de conducción. Los cursos pueden durar entre uno y tres días, dependiendo de lo que elijan los clientes. “Ahora ofrecemos cursos para todo el mundo, desde principiantes a pilotos de competición. Esto no lo hacíamos hace 40 años, ni siquiera hace 20”, dice Krüger. Además de las sesiones clásicas de seguridad y competición en la pista, también se imparten cursos offroad y de invierno.

En comparación con los primeros tiempos, las exigencias de los participantes han cambiado. “Los clientes vienen aún con mayor interés y ambición”, dice Dreses, mientras Krüger asiente. “No quieren sólo conducir mejor y de manera más segura, también quieren entender cuándo y cómo hacen los autos lo que hacen”. Los profesionales son conscientes de las diferencias y virtudes de los vehículos Porsche, y proporcionan respuestas comprensibles a las preguntas de los alumnos.

Los cursos se centran en la seguridad, precisión, velocidad y en conducir con la vista puesta lejos. “Muchos conductores giran de forma demasiado brusca, son muy nerviosos. Su conducción mejora automáticamente cuando están tranquilos y serenos”, dice Dreses. Y cuando estás conduciendo bien y seguro, entonces te diviertes más. Como explica, “ésta es la razón por la que nuestros cursos ‘Precision y Performance’ comienzan centrándose en la frenada correcta y el control seguro del vehículo”.

Los conductores con aspiraciones de competir puede perfeccionar sus habilidades en cursos de maestros y, aquellos que hayan completado el ‘Training Master RS’, reciben la licencia A de la Federación Alemana de Automovilismo (German Racing Federation, DMSB). La gama de cursos incluye sesiones especiales de invierno en Finlandia, donde los participantes aprenden a conducir en hielo y nieve. “Para redefinir tus límites primero tienes que saber dónde están”, dice Dreses. Estos ejercicios son ideales para ello. “Nuestros clientes ya tienen los autos perfectos”, continúa Dreses, “por lo que nos centramos en usar estas herramientas de la mejor manera posible”.

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Daniel Panzera

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